domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-17 08:24

Cartas marcadas

Alvaro Hernán Prada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 17 de 2016

 

Santos es un jugador de póker y en el juego la estrategia es engañar a quienes comparten la mesa. Su paso por la presidencia se ha caracterizado por eso, mentiras,  engaños, y apostar es su estrategia. Apostó todo al proceso con las farc, como única forma de supervivencia política y gobernabilidad, después de abandonar las políticas por las cuales fue elegido en 2010. Dicho de otra manera, después de engañar a los electores.

Se comprometió con el terrorismo a todas sus exigencias. Se inventó el plebiscito luego de engañar al pueblo ofreciendo un referendo, para buscar la legitimidad a una negociación ilegitima. Perdió el plebiscito y se ha mostrado ante los colombianos y la comunidad internacional como un hombre sensato que respeta el mandato ciudadano, mientras que paralelamente construye un nuevo engaño. Esta herido en su orgullo, por perder con todo el abuso del poder y la desigual campaña. Ahora desesperado es más peligroso. Busca por todos los medios revivir el acuerdo inexistente firmado con Timochenko.

El gobierno envió un mensaje a La Habana para que no aceptaran cambiarle nada al  acuerdo muerto. A través de la canciller y el ministro del interior exaltan a las farc y los inducen a respuestas sobre  modificaciones al acuerdo rechazado. Timochenko salió a defender el efecto jurídico del acuerdo, depositado  ante el Consejo Federal Suizo, en Berna, con la categoría de “acuerdo especial”, pero fueron desautorizados por el gobierno Suizo que respeta la decisión democrática adoptada. Envía a los senadores Roy Barreras y Armando Benedetti a las reuniones del gobierno con el CD, para que salgan como perros rabiosos en contra del presidente Álvaro Uribe y de nuestras propuestas. Intentaron repetir la votación por la lluvia, pero hasta las cuentas les fallaron porque ni votando todos por el sí, alcanzaban a empatarnos. Y ahora están haciendo lobby ante los magistrados de la Corte Constitucional, para declarar inválido el resultado del plebiscito y posteriormente implementar los acuerdos con sus mayorías en el congreso.

Aunque se ufana de hacer lo que le da la gana,  ésta apuesta le pueda salir muy cara. Desconocer la orden del pueblo en la votación del domingo 2 de octubre es una afrenta a la democracia, a la  soberanía popular y a la comunidad internacional.

El aporte efectivo para reconstruir un acuerdo sería cumplir su palabra de renunciar a su cargo, ante la polarización y la falta de confianza que genera entre los conciudadanos, elemento fundamental para respaldar un proceso con un grupo al margen de la ley y permitir un gran pacto Nacional. No renunciará, pero exijamos que  se ponga la camiseta de todos los colombianos. Él es el jefe del Estado, representa la nación y no a las farc. Si no lo hace, es un desafío al que debemos estar preparados.

Tenemos que estar listos para salir a las calles a pedir la renuncia del dictador y la revocatoria del Congreso de la República. Nosotros nos movilizamos, votamos y ganamos para lograr la paz, pero con un nuevo acuerdo, que corrija todos los errores. Defenderemos con valor cívico el triunfo, para evitar una guerra civil en Colombia y una profunda división entre la población. El futuro de nuestros hijos está en nuestras manos, no en las de un tahúr tramposo.