Campoalegre también es Huila
La Capital Arrocera del Huila se encuentra sitiada por los violentos
La Administración Municipal, los pequeños, medianos y los pocos grandes empresarios que tienen asiento en el poblado, están siendo víctimas de la infame extorsión, con el agravante que la generalidad está pagando por miedo a ser víctima de un atentado criminal contra sus vidas o un hecho terrorista contra sus establecimientos comerciales.
Pero además hay un temor generalizado. Pocos quieren hablar y los que lo hacen ruegan por mantener sus nombres en reserva, tal vez porque los enemigos están más cerca de lo que se cree y temen por sus vidas.
Hace poco hurtaron un carro de la Administración para presionar el pago de la denominada ‘vacuna’; también han realizado presiones a los directivos de Emac (Empresas Publicas de Campoalegre) y ahora a la gerencia del Hospital El Rosario, tal vez el hecho más aberrante por tratarse de la intimidación a la misión médica, un hecho violatorio del Derecho Internacional Humanitario.
La alcaldesa Neyla Triviño confiesa que las intimidaciones son cotidianas y que por lo mismo su esquema de seguridad fue reforzado en los últimos meses. Ella, con el carácter férreo y frentero que la caracteriza, no ha cedido a las pretensiones económicas de los violentos, suficiente razón para que la convirtieran en objetivo militar.
Hoy Campoalegre, con una población superior a los 35.000 habitantes, cuenta con muy pocos uniformados y tal vez por lo mismo registra una de las tazas de homicidio más grandes del departamento, con un promedio de dos crímenes a la semana, algo que no ha transcendido, pero que debe ser materia de análisis para asumir correctivos.
Pero además Campoalegre ha sido tradicionalmente un fortín de la guerrilla por su ubicación geográfica, en especial por limitar con Algeciras y Rivera y estar tan cerca de Neiva, la capital del departamento.
Todo esto, aunado a la desprotección del Estado, ha convertido a Campoalegre en caldo de cultivo para los intereses de la subversión.
Recientemente se conocieron de casos de reclutamiento de menores por parte de la guerrilla y de muchos otros actos ilegales que mantienen a la población en una completa zozobra.
Los campoalegrunos, trabajadores incansables y gestores de progreso, piden a las autoridades civiles y militares que no los olviden, que ellos también son orgullosamente huilenses y que merecen toda la atención.
Estamos a pocas semanas del inicio de las Fiestas del Arroz, una actividad tradicional que los residentes no quieren ver empañada por la acción de los violentos.
