Campesinos somos todos
No podría pasar desapercibida fecha tan especial a la cual le dedico con profundo respeto estas líneas con el sentimiento, identidad y el orgullo del que solo sentimos por ser campesinos.
Para nadie es un secreto que durante el gobierno de Guillermo León Valencia fue instituido mediante decreto 135 de 1.965, la celebración del día del campesino con la finalidad de reconocer la labor de las familias campesinas, soporte de la democracia y la producción del alimento para todos los colombianos. Esta fecha que sin duda debiera ser proclamada como fiesta patria; quien podría negar o ignorar que la figura de un campesino genera por lo menos en los que amamos a nuestros abuelos, padres, parientes y reconocemos en nuestros vecinos la importancia, el pundonor de lo que significa ser campesino. Aquellos hombres y mujeres que se abrieron paso en la colonización del campo colombiano que conquistando los valles, llanuras y las cordilleras de nuestro país son hoy el soporte de nuestra economía, ejemplo de perseverancia y trabajo en equipo.
Que fuera hoy el Huila sin el aporte de nuestros cafeteros, que nos han posicionado como primer productor nacional, nuestros arroceros campolegrunos que son símbolo de la producción del mejor arroz del país, sin panela de San José de Isnos, la pitaya y duraznos de Palestina, la arveja, frijol, cebolla, yuca, verduras y frutales de Algeciras y Santamaría, la cría de caprinos en Villa vieja y Colombia, la producción de leche, queso y tantos derivados del reglón ganadero que hoy se produce en cada uno de las veredas del departamento, como no reconocer la producción de tilapia, mojarra y trucha que a grande, mediana y pequeña escala son muy significativos para nuestro departamento, como no poder reconocer en nuestros cacaoteros la calidad que hoy es registrada en Europa, toda la solidaridad a los tabacaleros, hoy perseguidos por la DIAN, los algodoneros que con esfuerzos también han querido abrir espacios en nuestra región y que sin duda han ofrecido a propios y foráneos oportunidad de trabajo, que junto a los demás sectores agropecuarios del departamento han sumado al desarrollo del comercio formal e informal del cual también viven hoy cientos de campesinos que a falta de oportunidades y un real apoyo estatal se suman a la lista de oferentes de artículos chinos en los parques y semáforos de la ciudad.
A los que se han ido haciendo historia en su cotidiana lucha, a los que la violencia se ha llevado o desaparecido y a los que actualmente luchan para generar desde sus parcelas la seguridad alimentaria, gesto de la verdadera paz para nuestro país, mi más inmenso reconocimiento, respeto, admiración y agradecimiento.
