Campaña limpia y libertad de expresión
Delimiro Moreno
Los candidatos a la Alcaldía de Neiva se comprometieron públicamente, en una rueda de prensa, sin firmar ningún documento, a adelantar una campaña seria y limpia, sin agresiones personales, como debe ser en una democracia, y a recomendar a sus partidarios que cesen la guerra sucia que algunos han desatado por la radio, las redes sociales y en cuñas de publicidad. Pero una de esas campañas insiste en señalar como “habladurías” los planteamientos de sus competidores; y uno de sus más feroces partidarios repite irresponsablemente la calumnia de que miembros de otra campaña organizan –con la complicidad del candidato (a quien además se mal identifica con intención clara de ridiculizarlo)- una colecta millonaria para contratar sicarios que asesinen su rival. Esta infamia no la ha rechazado el candidato supuesta víctima de su contrincante, con lo cual le ha dado luz verde a su alzafuelles para que continúe con sus ataques.
Pero una cosa son las normas de decencia para adelantar una campaña, y el rechazo a las agresiones personales y las calumnias, y otra la libertad de controvertir no sólo los programas, elaborados por equipos de hasta 92 asesores, sino también las condiciones personales y morales del candidato. Por eso, al margen de cualquier compromiso que hayan adquirido personas distintas a nosotros, por ilustres que sean y por simpatía que tengamos con ellas, reivindicamos nuestro derecho -como el de cualquier ciudadano- a opinar quién es el mejor candidato a un cargo público y a escribir por qué no apoyamos otra candidatura. Y a decirlo con nombre propio, sin eufemismos ni circunloquios. Como responsables orientadores de la opinión creemos que a la gente hay que decirle qué peligros corre con un candidato por sus compromisos económicos y políticos y señalarlo con su nombre propio, sin entrar a su vida privada (ciertamente importante, pues no es lo mismo ser un ciudadano ejemplar en su comportamiento personal, familiar y social, que no serlo) y rechazando cualquier acto de violencia contra él o su familia. Lo demás es un atentado a la libertad de expresión. Ni más faltaba que por el solo hecho de ser el candidato de la oligarquía, de quienes se creen los dueños del departamento y la ciudad, un escritor público tenga que sumarse al coro de aduladores del candidato oficial. No lo hemos hecho nunca y nada nos obligará a hacerlo ahora. Quedan enterados
Y creemos que lo peor que le puede pasar a Neiva es que se elija como su alcalde al señor Gorky Muñoz. Y que de los otros dos excelentes candidatos, preferimos a Rodrigo Lara porque tiene más larga experiencia política; ha hecho una carrera; ha ganado unos méritos para serlo, y se ha preparado para ser burgomaestre de la ciudad, sin demeritar por eso a Germán Bahamón, que está haciendo el curso y por quien votaríamos dentro de cuatro años si persiste, como Lara, en su propósito, cosa que creemos; y si estamos todavía vivos, lo cual dudamos, en vista de nuestros achaques seniles tan machaconamente expuestos con burla malintencionada y grosera por el vocero radial del candidato “víctima”...
