Cambiar la marca
La horrible marca de violencia que nos aturde por años sin cesar, alternando roles sociales en un ritmo frenético ha de cambiar. El fútbol no va a hacer naufragar el cambio urgido.
Tantas veces y tanto fútbol como paliativo a infinitas tristezas. El juego de Colombia el sábado en su participación mundialista en Brasil, no debe incidir en el compromiso de salir a votar al día siguiente, (sin duda habrá compra de votos a muchos los sacaran de casa con billete). El resultado del juego de nuestra selección ante Grecia influirá en el acercamiento a las urnas; sin embargo no debemos olvidar el domingo es el momento del país, de su sociedad ahora un poco más comprometida y cansada de ser lastimada.
Si bien ambos candidatos tiene “rabo de paja”, no hay más, es uno de los dos, y cualquiera sea deberá asumir el reto del cambio y asumir con sus verdades y mentiras y responder por lo legal e ilegal, ambos fueron parte de un gobierno con grandes aciertos pero también desaciertos, ambos son reconocidos por sus hechos, ellos ya fueron gobierno para bien o para mal, pero no han logrado cambiar y establecer una nueva marca nacional.
Vamos con fortaleza, con pasión, con convicción a cambiar esa marca nacional y que mejor momento de iniciar este sábado y domingo. Trascendemos lo futbolístico y lo político para un cambio sustancial y definitivo, la marca deberá pronto hacerse símbolo y con él una nueva visión de país al mundo.
Ni Santos ni Zuluaga serán determinantes en el resultado inicial del seleccionado patrio, tampoco a posteriori, cualquiera sea el presidente la selección continuará su tarea y el país no cesará su pasión, el gol como expresión máxima del fútbol ha de ser concebido como la finalidad de cada jugador nacional, al igual que cada elector nacional deberá evitar un gol con la convicción de su responsabilidad política.
El lunes un nuevo presidente y la exigencia de una nueva marca que nos saque de este laberinto de sueños muertos, el martes a reafirmar con un nuevo encuentro futbolístico mundial para impulsar esa nueva marca que prolongue emociones y rompa la sucesión de obstáculos y nos aborde en una cadena onírica por cumplir.
Política y fútbol, indetenibles fuerzas de pasión por un compromiso social pero sin perder el control.
