miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-09-30 08:00

Cadena perpetua para violadores de niños

Gloria Cepeda Vargas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 30 de 2015

El representante de la U, Efraín Torres, impulsa en el Congreso de la República la reforma constitucional que  “Busca modificar el artículo 34 de la Carta Política para levantar la restricción de aplicar cadena perpetua” a violadores de menores de edad. Esta semana se volverá a tocar  el tema en el congreso y ojalá éste   responda como debe hacerlo. No es solo cuestión de leyes, la violación inferida a menores de edad devela la faceta más aberrante  de la delincuencia colombiana. Este delito, de por sí asqueante, se incrementa cuando se trata de los niños y obliga a retomar las banderas de la inolvidable parlamentaria Gilma Jiménez, quien dedicó sus días a luchar por algo que ya no debería ser motivo de discusión.

Muchas veces he escrito sobre lo execrable de la violación sexual. De lo que su bestial arremetida representa. De cómo marca de por vida a la víctima. De la manera como la humilla, la destroza, la relega. Y sobre todo, de cómo el gobierno y la sociedad cruzan a su lado sin inmutarse. Violar se convirtió en una costumbre cuyas características depredadoras pasan inadvertidas para una sociedad solo tocada cuando se trata de su feudo personal.

El representante Efraín Torres, quien reconoce insistir en la lucha de la fallecida senadora, afirma que “La cadena perpetua es un mecanismo legal válido que puede reglamentarse con base en lo establecido en los estatutos de la Corte Penal Internacional”. Afirma que en el caso de estos delitos, “La justicia adjudica penas absolutamente blandas. Se necesita un sistema duro frente a la impunidad que existe en casos de violadores y asesinos de niños”.

Lo grave en este caso, no es solo la sevicia del delincuente sino la indiferencia de los otros. Ahí  aparecen en toda su preocupante magnitud, el egoísmo que nos corroe, el machismo que nos desacredita, el remanente salvaje que nos niega como a seres civilizados.

¿Cómo es posible que un acto que reúne lo más  infame de la naturaleza llamada humana; un atentado de lesa humanidad de esta calaña, una poda inmisericorde, un atropello sin atenuantes al porvenir de la nación y de la familia, se haya reducido a una  nota periodística de rutina que hasta ahora  no amerita una concientización nacional, ya que el violador de infantes cercena desde la raíz el árbol de la vida? Ya es hora de que salgamos del cascarón y entendamos que una afrenta  como ésta  es  negación rotunda del tan cacareado cristianismo de esta democracia del Sagrado Corazón, en vez de andar perdiendo el tiempo en parodias de farándula o en oscuras compraventas que comprometen –muchas veces sin que lo percibamos- el dinero y la tranquilidad de todos.