Cada vez más malos
Por Ernesto Cabrera Tejada
Cada presidente de este país ha resultado peor que su antecesor, refirió el columnista Antonio Caballero hace pocos días en Cartagena. Su voz generó murmullos y sonrisas en el auditorio y llevó a reflexionar sobre la misma premisa en alcaldes y gobernadores.
Dicen los expertos y dice una gran mayoría de ciudadanos que las elecciones populares en el país son focos de creciente corrupción en razón al poder que conllevan y que han menguado el franco desarrollo social que es observable en las condiciones del colectivo ciudadano.
Y es que las elecciones populares en Colombia se han renovado en ineptitud por la egoísta visión de líderes dispuestos a no ceder su jerarquía en las comarcas. Liman derechos auténticos de los ciudadanos al imponer sus candidatos a quienes compran su futuro administrativo, los increpan cuando desobedecen y le atornillan a sus voluntades.
La trasformación y avanzada social en ciudades y regiones a través de la elección popular muestra un panorama de fracaso y aprovechamiento de unos pocos. Los modelos delictivos nacen desde la adjudicación y licitación de contratos como pago a los aportes en campaña, a ello se suman funcionarios maliciosos que inducen a proveedores a dejar porcentaje como aporte a campañas de beneficio de alguna organización política o candidato.
En torno a temas de gran interés para la modernidad, la competitividad e innovación se debe dejar de especular y ser más prácticos en la necesidad y el derecho a crecer como sociedad. Hasta ahora los programas propuestos por diferentes sectores de los gobiernos en la región, ofrece resultados que niegan la condición de trasformar para mejorar.
Se debe trasformar desde la esencia de esta sociedad que son las personas, mientras están sigan en a oscuras y sometidas a mezquinos y perversos intereses seguiremos viendo la comarca que algunos insisten en mantener bajo retrógrados modelos feudales.
Como Antonio Caballero creo que cada vez alcaldes y gobernadores son más malos y una razón está en el fracaso del modelo de las elecciones populares; al crecimiento de necesidades de la población, se advierten mayores compromisos, pero bajo este modelo de corrupción en consecuencia mayores incumplimientos.
