Cómo cumplirle a Colombia (II)
Completando lo que se reclama en documentos conciliares, como el citado en la entrega anterior, tomado del Vaticano II sobre exigencias al creyente en lo social y político, tenemos, también, en el Documento sobre Libertad Religiosa:
“El bien común de la sociedad es la suma de aquellas condiciones de la vida social mediante las cuales los hombres pueden conseguir, con mayor plenitud y facilidad su propia perfección, consistente, primordialmente, en el respeto de los derechos y deberes de la persona humana”. (n, 6).
No es contribución a ese bien general centrar las discusiones con señalamiento de apátridas, o enemigos de valores por todos defendidos, como el de la paz, a quienes no estén de acuerdo con los pasos que sin consulta a la opinión pública, y no suficientemente explicados se están dando. No es contribución al bien general descalificar a quienes manifiesten inconformidad con la mansa aceptación en un proceso de paz del estilo arrogante e impenitente de parte de quienes han promovido la violencia, dentro de una desesperante lentitud, que pone en duda llegar a reales soluciones.
Toca afrontar este punto que se ha convertido en central en la presente campaña, con distracción de ofrecimiento serio y efectivo de solución a los grandes problemas del País. Frente a él es de preguntar si de verdad el bien general pide que se logre la paz, “ahora o nunca”, con una posición cautiva, plegada manifiestamente a lo que quieren imponer quienes han enarbolado por décadas el “derecho a la rebelión”, que siguen pregonando sin muestras de verdadero arrepentimiento de sus crímenes y más bien ufanándose de ellos. La respuesta no aparece clara. Hay, por ello, razones de grande peso para poner en duda dar voto de confianza a quienes nos quieren llevar, sea como sea, a una paz viciada por falta cimientos sólidos y pactada con concesiones que pueden llevar a situaciones infinitamente peores que las que hemos tenido.
Hay que poner el fiel de la balanza, y dar el voto por quien creamos pueda ponerle debido rumbo a decisiones que, sin perder avances valederos que se hayan logrado, lleven de verdad paz. Así estaremos cumpliéndole a Colombia con sentido cristiano y patriótico.
