viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-10-03 08:37

Cólera

Estamos perdiendo la capacidad de análisis, la ira es el escape a todo lo que disgusta. La cólera vuelve en los tiempos.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 03 de 2014

Hemos visto coléricos siempre; Líderes, antipáticos y autoritarios, pero igual impacientes e inflexibles. Cada lector tiene ahora un nombre en su boca y pudiera hacer un listado de personajes de toda índole, políticos, militares, deportistas, amas de casa y niños… todos coléricos alguna vez.

Este irreflexivo conflicto de país nos lleva a estados de cólera, que no es un buen elemento para afrontar problemas. Descalifica, pero no resuelve, anestesia pero no supera.

En la acción política, la cólera es la peor de las plagas. (Son muchas las plagas en la política)  Cuando asoma, la razón se pierde y recuperan valor los insensatos. Es ése el momento en que el enojo insulta al problema, pero jamás lo supera.

Cada día vivimos la cólera mientras más se pide tolerancia, una madre mata a su hijo, un jurista se vuela, un empresario roba, un obrero se empobrece, crece la inseguridad y la desnutrición,  llega el cólera.

La violencia que no se invicivilizar funda en el gobierno el peor cólera, piensan que aumenta por las descalificaciones de internacionales estadísticas y fotografías en primera plana de un pasquín. Le cuesta reconocer al presidente  Santos y su gobierno que sin seguridad y con una autoridad en merma, se  precariza y después se pierde, lo cual produce desamparo, como antes de Uribe.

No es saludable detenerse a observar el origen de los problemas desde los adversarios, no acepta el presidente Santos que muchos problemas nacen de su mismo gobierno. La cólera atrapa al oficialismo cuando se les comprueba ineficacia y que el gasto público devora el erario.

La cólera conduce al irrespeto de la misma ley, obnubilados congresistas rescinden reglas constitucionales, piden cierres y reelecciones sólo por encolerizar a otros sectores. Cualquiera que vocifere en las redes sociales, es "fuerza oculta" que desestabiliza,  cuando sólo deja al descubierto su debilidad y su enojo con el presente.

Hacer frente a los problemas  es una buena manera de vivir, pero es además una condición para  un buen servicio. Una condición que siempre se pierde cuando el cólera llega.