Buscando una ciudad amigable (III)
Las ciudades son sistemas complejos, de relaciones que se establecen dentro de un territorio determinado.
Son complejos porque abarcan diversos niveles de infraestructura, de relación urbana rural, de divisiones en las unidades habitacionales, de problemas en la movilidad y usos del suelo, la zonificación del uso divide el espacio, como si fueran enemigos, aumenta los recorridos, adicionalmente surgen en ellas conceptos de cultura urbana que rompe con el trato comunitario de las áreas rurales. Sin embargo las ciudades intermedias como la nuestra son las llamadas a corregir de manera menos traumática los errores de las grandes metrópolis. Donde los habitantes independientemente del sexo, edad, raza y religión pueden participar de manera productiva en las oportunidades que ella debe ofrecer; accesibles, amigables, es decir inclusiva, que ofrezca empatía a sus pobladores, que los habitantes se sientan a gusto con el entorno, con oportunidades para todos, que ofrezca futuro para las nuevas generaciones.
Debe ser un segundo hogar, el espacio común de todos, donde se pude mejorar el ambiente urbano. Donde los adultos mayores y de los discapacitados, no tengan barreras arquitectónicas y urbanísticas porque impiden la integración y dificultan la participación en las actividades de la comunidad, es fundamental atender la accesibilidad a los lugares públicos, de esparcimiento, recreación y de trabajo, con un trasporte público eficiente y accesible para todos, inclusive para los ciclistas. Se requiere mayores controles en los estacionamientos de los vehículos y se requiere limitar en el acceso al micro centro y algunas áreas de la ciudad,Una alimentación sana con menos comida chatarra, manejo adecuado de residuos, es importante vincular la población, siendo los infantes y adultos mayores los que requieren mayor atención. La disminución del ruido y ocupación indebida del espacio púbico es igualmente necesario, mayor arborización y espacios saludables en parques y zonas verdes.
Sin embargo se requiere de una planeación integral participativa y estratégica. Para lograr esto, se deben generar procesos de concientización y preparación entre los grupos gobernantes, representantes políticos y ciudadanía, para que adquieran plena conciencia de la importancia de este tipo de planeación, llegando a acuerdos sobre programas y proyectos comunes inclusive con los municipios vecinos.
Debemos entrar a un nuevo capítulo del diseño urbano, teniendo en cuenta el medio ambiente, nuestra topografía y clima; la bicicleta y el peatón deben tenerse en cuenta en las decisiones, siendo incluidos más allá de un nivel simbólico. Que falta hace el Plan Maestro del Espacio Público. Finalmente quiero ofrecer disculpas a todos los lectores por que la semana anterior se presentó un error ajeno a este servidor y se mezclaron los contenidos de dos columnas.
