Buscando una ciudad amigable (I)
Una ciudad de usos mixtos, la que desarrolle propuestas para las diferentes formas de trasporte, responde a una tendencia del urbanismo actual;
Buenos Aires Argentina es un ejemplo las cosas vienen cambiando, combinan razonablemente lo comercial y lo residencial, de forma tal que la gente puede comprar carne sin tener que manejar, es decir en el barrio, con las dulcerías y ventas menores. La zonificación divide el espacio entre lo comercial y lo residencial, como si fueran enemigos, por ello debemos entender que el comercio en las zonas residenciales puede existir bajo condiciones, es una forma de hacer amigable nuestra existencia.
En materia de movilidad los automóviles ofrecen una imagen de libertad y status, queremos tener el auto de moda para demostrar nuestro poder, pero la realidad puede cambiar si continuamos permitiendo el crecimiento acelerado de ellos, nos traerán el ruido, la congestión y contaminación. La bicicleta, en cambio, es un modo de transporte que contribuye al bienestar de los usuarios; en una página web de Eroski Consumer se publica una entrevista a un experto en movilidad, el señor David Lois García , al preguntar cómo ven los ciudadanos el uso de la bicicleta le contestaron que la ven como un vehículo saludable, ambientalmente positiva y económica , permite llegar a diferentes lugares, solo quienes tienen el automóvil como un modo único de transporte la valoran de una forma menos positiva. En términos generales, la gente la utiliza en menor proporción pero le gustaría tenerla.
Diferentes estudios reconocen que la bicicleta es el modo de transporte que facilita una mayor satisfacción en el desplazamiento habitual. El usuario del vehículo vive con frecuencia momentos de estrés, causados por los trancones, y en ocasiones de rabia, relacionados con disputas por el espacio con otros conductores. La movilidad en bicicleta o caminando ofrece un mayor bienestar. Los recorridos en distancias inferiores a ocho kilómetros, la bicicleta debe priorizarse como alternativa de transporte individual; el coche se asocia a un estatus socioeconómico y una sensación de libertad, sin embargo esto se aleja de la realidad. Los significados positivos que se asocian a el se debilitan. Incluso en los EE.UU, una sociedad donde la cultura del automóvil es muy fuerte, los jóvenes valoran la posesión de otros elementos, como las tabletas o los celulares. Estar conectado las 24 horas adquiere mayor importancia. Por otro lado, el vehículo ya no encaja como antes en la concepción de una cultura urbana moderna, y las administraciones intentan limitar su presencia en la ciudad. En Bogotá los tiempos de desplazamiento en bicicleta comparados con Trasmilenio son menores en horas pico. Dado el interesante contenido de la presente columna continuare su desarrollo en la próxima semana.
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