miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-07-03 07:11

Buena muerte

Colombia, país de pasiones, acaba de desatar una nueva, emocionante e interesante polémica.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 03 de 2015

Se trata de Ovidio González, un ciudadano que pasó de la noche a la mañana a la fama por una razón: quería acabar con su vida y el Estado no le patrocinaba la idea.

Pero ayer la familia tuvo una alegría inmensa al saber que una clínica de Pereira les había aprobado la muerte asistida, luego de que le negaran el derecho a morir dignamente tras padecer  una enfermedad terminal en su boca.

El señor es padre de Julio César González o ‘Matador’, el reconocido caricaturista del periódico El Tiempo, quien muy desobligado narró cómo por una supuesta duda no le habían practicado la eutanasia a su padre de 79 años, luego que todo estaba preparado.

La polémica es obvia en un país donde se discute hasta el nombre del hijo de la cantante más famosa del país. Pues ahora le tocó el turno a la eutanasia. Una polémica palabra que desprecia la iglesia y que ansían los enfermos terminales.

Aunque la Corte Constitucional el año pasado se pronunció dando vía libre a esta práctica. El Congreso es quien debe reglamentarla con lujo de detalles.

Sin embargo, la Corte ya ampliamente ha dado una línea jurisprudencial sobre el particular, aclarando que “condenar a una persona a prolongar por un tiempo escaso su existencia, cuando no lo desea y padece profundas aflicciones, equivale no sólo a un trato cruel e inhumano, prohibido por la Carta (CP art.12), sino a una anulación de su dignidad y de su autonomía como sujeto moral (sentencia C-239 de 1997)”.

Pese a esto, en Colombia esta posibilidad estuvo prohibida por muchos años, y hasta ahora el primero que decidió solicitarla fue el padre de Matador. Él quiere morir, seguir viviendo con dolor para él no es vida. Esto recuerda las palabras de aquel protagonista de la película ‘Mar adentro’, en la que afirma que ‘la vida es un derecho, no una obligación’.

Es por esto que a etimología (del griego) de la palabra eutanasia hace referencia a la ‘buena muerte’. Es por esto, que tuvo mucho la razón la Organización Mundial de Salud al definir la palabra como “aquella acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente”.

No debe haber más debate en torno al ejercicio del respeto de la dignidad de un ser humano. Si la Corte define a las personas como el sujeto donde el fin es él mismo, no reprochemos el deseo de un ciudadano morir dignamente.