Bomba de tiempo
Editorial
Cada día la situación del pueblo venezolano es más crítica, por el modelo económico impuesto por el presidente Nicolás Maduro, que con sus medidas dictatoriales no ha logrado estabilizar la economía en este país. La hermana República Bolivariana de Venezuela, ha venido presentando una situación social, política y económica difícil que está afectando de manera negativa el bienestar de sus habitantes, desde hace más de tres lustros desde que se tomó el poder el fallecido presidente Hugo Chávez Frías, y que actualmente su sucesor ha creado las condiciones, a través de la aplicación de erradas políticas macroeconómicas, que han desestabilizado los principales indicadores económicos en esa nación. Es muy triste ver que cerca de tres millones de venezolanos, están buscando la comida en los deshechos de las basuras que sacan algunos restaurantes que funcionan en este país. En Venezuela, el notorio aumento de personas que hurgan en las basuras ha sido cuantificado como una “estrategia de sobrevivencia” en varios estudios. Se estima que el 8 por ciento de los venezolanos admiten que “recogen de la basura para comer”. Inclusive las autoridades de salud, han advertido, que se están presentando una disminución generalizada por la pérdida de peso corporal de las personas.
Todo por la falta de alimentos que no se encuentran disponibles en los centros de distribución. Es tal, la desesperación de sus habitantes que hacen interminables colas para comprar una unidad de alimentos, que, junto con la escasez de medicinas, elementos de aseo, entre otros, están generando situaciones de hechos violentos en las principales calles de las ciudades de este país. En la madrugada, el silencio en las calles de las principales ciudades, se interrumpe por la gran cantidad de personas que llegan a hacer fila. Ya no se trata de esperar horas bajo la lluvia o el sol para poder comprar algún producto de primera necesidad en Venezuela. El engrosamiento de las inmensas filas ha empujado a la gente a hacer las colas a las afueras de los mercados desde el día anterior, dormitando recostados en aceras o en cualquier esquina y arropados con sábanas, con la esperanza de conseguir alguna cosa. El producto insigne para la alimentación de cualquier familia, es el pan. Ya no se encuentra disponible en las panaderías. Ayer el gobierno venezolano, con sus acostumbradas salidas en falso para poder conjurar la crisis, amenazó con expropiaciones para ganar la guerra del pan. Maduro, considera que un complot atribuible a los productores para inducir la escasez del producto y generar malestar hacia su gobierno. Se debe buscar una salida democrática para estructurar estrategias gubernamentales que conduzcan a superar el permanente desabastecimiento de los principales productos de la canasta familiar y de la falta de suministro de materias primas para el incipiente desarrollo industrial del país, porque los inversionistas extranjeros han emigrado de Venezuela para buscar nuevos horizontes.
