Bloqueo, bloqueo, bloqueo…
Germán Liévano
EL RINCON DEL BOTALON
La entusiasta afición por el fútbol con motivo de la Copa América nos obligó a aplazar esta semana una importante invitación que de todos modos haremos efectiva en corto tiempo. Por consiguiente, nuestros contertulios esta semana se han refugiado en actividades distintas que, de todas maneras, no nos impide comentar hechos de trascendencia en el orden regional y nacional. Al cierre de esta edición, se conoció la gestión exitosa del sr. Gobernador para manejar inicialmente la situación del paro indígena y campesino que alcanzó a generar caos regional por los bloqueos a importantes vías. El cambio del diálogo por el bloqueo es una evidente ganancia para las partes y para la comunidad en general. Y aunque la amenaza sigue latente especialmente en el Cauca, la gran preocupación es que parece que se hayan agotado las vías de las reclamaciones y aspiraciones de los sectores populares en todo el país. Todos los días vemos las noticias de bloqueos porque cambiaron un rector de un colegio, o porque la carretera está en mal estado, o porque hay congestión en el transmilenio… lo último esta semana fue el bloqueo de la autopista de Cartagena a Barranquilla porque unos empleados que servían los alimentos en un colegio no recibieron el pago de sus salarios… y listo… llantas, troncos, piedras y a bloquear, a exponerse a enfrentamientos violentos con las autoridades y comprometiendo la tranquilidad, la salud, el trabajo, todo, de comunidades enteras que nada tienen que ver. Pero el trasfondo de esta nueva práctica de protesta social nos lleva a reflexionar sobre sus causas. ¿Por qué se tiene que acudir a las vías de hecho? ¿Por qué se tiene que violentar la institucionalidad para exigir pretensiones tan elementales? ¿En qué país del mundo se practica este tipo de protesta con la frecuencia y magnitud como la nuestra? Pareciera un país de cafres, descuadernado total, donde la escala de valores se ha invertido y donde predomina el “¿Usted no sabe quién soy?” a costa de la indiferencia, el abandono y el menosprecio por las peticiones de los menos favorecidos en este desigual país donde menos del 1% de los habitantes concentran el 40% de la riqueza total (Portafolio, dic. 14) Un estudio del Banco Mundial reveló que esta inequitativa estructura perdura desde 1938… es decir, casi 80 años… ¿Quién tiene dudas de que las pretensiones de los campesinos son justas y mucho más las de los indígenas que todavía sufren los lastres de la colonización que los despojó de todo lo que tenían? Pero lo que ocurre es que estas reclamaciones chocan contra el modelo neoliberal de nuestra nación y entonces, no se puede atentar supuestamente contra el libre mercado al quererse controlar el precio de los insumos agrícolas, que tanto reclaman nuestros campesinos porque eso afecta las ganancias de Monsanto y sus testaferros criollos. Pero si un Banco se quiebra, inmediatamente del erario público sale un raudal de billetes que son de la comunidad trabajadora y contribuyente. Pero si se quiebra una EPS como Saludcoop, el Gobierno prefiere ver que se ahoguen los hospitales, clínicas, médicos y personal de salud porque ellos no son prioridad y tampoco socios del Gun Club para codearse con los emperifollados heliotropos de la función pública. Este es el país que hoy se desborda en las carreteras pidiendo bloqueo, bloqueo, bloqueo… porque no son escuchados a tiempo y si lo son, sus pretensiones son burladas con la malicia de los funcionarios que ex profeso saben que no van a cumplir y sólo aceptan el cacareo de los mendicantes deslumbrados con las luces de los palacios gubernativos. Pero lo peligroso es medir la distancia entre un guerrillero y un encapuchado manifestante… esas protestas masivas con enfrentamientos llevan a que la comunidad aligere los pasos hacia una latente insurrección que cualquier día desborda los frágiles tratados que hoy puedan estar firmándose. Por eso, la paz no es sólo desarmar a los alzados en armas. La paz es un compromiso de cambio para enterrar la violencia como método de protesta y respuesta social y en vez de ello, brindar mecanismos democráticos y participativos para que la comunidad ejerza sus derechos y tenga canales de expresión donde puedan ser oídos. El gigantesco esfuerzo que hace hoy la nación entera por la paz tiene que incluir un compromiso social auténtico porque de lo contrario, nuestras gentes que han venido perdiendo las esperanzas al ser engañados y violentados tantas veces desde hace tantos años, pueden generar confrontaciones sociales muy difíciles para una democracia tan de papel y donde el instrumento regulador de las peticiones y protestas populares como son los partidos políticos, han perdido su vigencia convirtiéndose en empresarios electorales de fugaz vigencia pero de eficaz recaudo. Cuántos líderes políticos han ido a mediar con las comunidades enfrentadas por reclamaciones justas… hasta ahora, no sé de ninguno y sólo el gobierno regional afrontó el manejo de la crisis social… los otros estaban comprando los pollerines sanpedreros o estrenando los megaplasmas para disfrutar el futbol mundial… ¡enhorabuena!
