Baraya, a punto de quedarse sin alcalde
Germán Hernández Vera
Luis Enrique Cardoso Tovar, el recientemente posesionado alcalde de Baraya, ya tiene un pie fuera de la Alcaldía.
La Procuraduría adelanta en su contra varios procesos por presuntas irregularidades disciplinarias y en uno de éstos está a punto de emitir un fallo sancionatorio de segunda instancia, que lo dejaría por fuera de la Administración por acumulación de procesos.
El caso se relaciona con un contrato que a juicio del demandante está “un poquito torcido”. En resumen indica que Cardoso Tovar abrió una licitación pública para adquirir una retroexcavadora y una motoniveladora (eso fue durante su anterior mandato 2008-2011), para lo cual creó unos pliegos de condiciones que orientaban la compra a una sola marca y que por obvias razones favorecían a un solo contratista, el que paradójicamente resultó ser su amigo (coincidencias de la vida).
Fue algo así como abrir una licitación para publicar un aviso de prensa y decir en las condiciones que debe ser en un medio impreso del Huila, de circulación diaria, que esté próximo a cumplir 50 años y que los dueños sean de apellido Duque. Blanco es, gallina lo pone y frito se come.
Pero Cardoso Tovar no creyó que ‘ayudar’ a un amigo contratista le fuera a generar tantos líos. Pese a todas las recomendaciones y saltando por todos los conceptos, compró los costosos equipos.
Lo cierto es que ahora enfrenta el complejo proceso por direccionar el contrato, violando de esta forma todos los principios de transparencia, responsabilidad y selección objetiva, esas cosas engorrosas que dicta la Ley 80, la misma que poco o nada gusta a algunos de nuestros mandatarios y menos a sus contratistas amigos.
Pero contra Cardoso cursan más procesos y de otro considerable número se ha salvado, en la mayoría de los casos porque sus contradictores (los que lo demandan) no saben poner las denuncias y olvidan aportar las pruebas.
Hace unos años enfrentó un proceso de nulidad de su elección por doble militancia y corrupción al sufragante, pero se salvó porque la denuncia fue puesta donde no era y por no estar autenticadas las pruebas.
El Magistrado que falló en favor de él, insistió en que el delito corrupción al sufragante debieron instaurarlo ante la Fiscalía y no la Procuraduría y que el de la evidente doble militancia (Partido Liberal y Apertura Liberal), se declaraba no probado por no haber autenticado la certificación del Partido Liberal que en su momento indicaba que Cardoso jamás había renunciado a la colectividad roja.
Por el momento se sabe que el Alcalde Cardoso, consciente de lo que se le viene encima y de las inminentes elecciones atípicas en Baraya, ya está en campaña con su amigo Milton Pineda, a quien quiere dejar en su despacho, seguramente para seguir haciendo favores a sus amigos contratistas.
