Banco2 Pago por servicios ambientales
Ernesto Cardoso
Cumpliendo el compromiso anunciado a los lectores y como una refrescante pausa en este vertiginoso y todavía impredecible recorrido del proceso de paz; me ocupo hoy de referirme a un innovador mecanismo de protección ambiental que a pesar de haberse incorporado hace ya varios años a la legislación, no ha sido implementado por las autoridades competentes lo que confirma la desidia burocrática de nuestro Estado Social de Derecho.
Se trata de BANCO 2 o mecanismo de pago por servicios ambientales, creado mediante el Decreto 0953 de mayo 17 del 2013, dirigido a la eficaz protección de las cuencas hidrográficas que ofrecen sus cauddales para los acueductos veredales y municipales.
Con la evidente presencia del llamado “ cambio climático “ es indiscutible que nuestra riqueza hídrica de hace unos años esta seriamente amenazada y visiblemente disminuida; hecho que agrava las afectaciones tradicionales y sistemáticas que han venido sufriendo las cuencas y microcuencas hidrográficas por las acciones antrópicas del ser humano tales como la tala indiscriminada; la extensión de la frontera agrícola y pecuaria; las quemas periódicas y supuestamente controladas; los cultivos ilícitos; la minería ilegal y criminal; la exploración y explotación de hidrocarburos; entre otras.
Pero como si lo anterior fuese poco, debido a la alteración climática, las cortas pero fuertes temporadas lluviosas generan remociones en masa en las altas pendientes que arrasan la capa vegetal al tiempo que en los prolongados veranos la nubosidad disminuye ostensiblemente reduciendo la recarga hídrica; generando así, por una parte; altas turbiedades que dificultan el suministro y encarecen la potabilización del líquido; y por la otra, dramática disminución de los caudales que fuerzan los prolongados racionamientos.
Pues bien. La estrategia estatal adoptada en el pasado que en forma equivocada aún se utiliza; ha consistido en la compra de predios, los cuales muchas veces se escogieron sin verdaderos criterios técnicos ambientales y se utilizaron para la reforestación natural o asistida sin que en cualquiera de los casos las autoridades responsables hicieran estricta vigilancia y seguimiento para medir su eficacia, pero además en otros casos de evidente corrupción se pagaron áreas mayores a las realmente utilizadas y los mismos vendedores han seguido utilizándolas en las actividades antrópicas, dando como resultado que los bosques continuaron siendo talados sin ningún control.
En otros casos, se generó un desplazamiento masivo de campesinos y colonos que llegaron a las ciudades a demandar empleos inexistentes pero de contera a presionar la demanda de servicios públicos domiciliarios.
El mecanismo innovador parte de reconocer que al campesino que habita y labora en predios localizados en ésas áreas, donde los bosques son productores del recurso; no se le debe desplazar, si no que por el contrario, hay que capacitarlo en conservación y protección ambiental; definirle con precisión y apoyarlo en las actividades agropecuarias no antrópicas; ofrecerle seguridad social para toda su familia; garantizarle los canales de comercialización de sus productos; en fin, comprometerlo como socio de un gran negocio que consiste en la venta del líquido vital que debe cuidar y conservar como un tesoro para la humanidad.
El sistema requiere la articulación concertada de las autoridades ambientales como la CAR; gobernaciones, alcaldías, empresas prestadoras y operadoras del servicio público, los usuarios y la sociedad civil; la entidad bancaria que actúa como operador financiero que viene siendo Bancolombia; las Cajas de Compensación Familiar y otros organismos públicos y privados que concurren a su eficaz funcionamiento. En una palabra, trabajo en equipo bajo liderazgos proactivos y transparentes.
Lo dramático del asunto y que obliga a tomar decisiones oportunas es que la demanda crece con gran velocidad al tiempo que la oferta disminuye ostensiblemente.
Bien vale la pena que la Alcaldía y la CAM reflexionen al respecto pues se conoce que la ciudad se expande en forma vertiginosa, al tiempo que por las largas temporadas de verano las personas consumen más agua, mientras que la cuenca de las Ceibas continúa su acelerado deterioro ambiental.
