Opinión/ Creado el: 2017-03-02 08:55
Balance de la tragedia invernal
Editorial
Ayer el Consejo Departamental Ampliado de Emergencias, que estuvo presidido por el gobernador Carlos Julio González Villa y el Director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Carlos Iván Márquez, realizaron un monitoreo y evaluación general al Plan de Acción Específico, para hacer frente a la emergencia presentada en la semana anterior, en los municipios de Campoalegre, Rivera y Algeciras. Hay que destacar la reacción inmediata que tuvieron los Organismos de Socorro para el manejo de las consecuencias que tuvo este evento natural. Esta semana debe finalizar la primera fase de la atención inmediata y el proceso de estabilización, para después avanzar, en las tareas que conduzcan a consolidar la superación definitiva de esta calamidad. El balance que presentaron, es bastante delicado por las afectaciones que han destruido parte de la dinámica productiva de la zona de influencia de esta tragedia invernal. Fueron damnificados 8.275 personas, que corresponden a 1.655 familias; 172 viviendas destruidas, 27 con daños severos, 550 con daños moderados y 44 con daños leves; ocho Instituciones Educativas salieron afectadas; resultaron destruidos 12 viaductos y dos averiados; siete puentes peatonales quedaron destruidos y uno averiado. Respecto al sector agrícola, se tienen 1.900 hectáreas perdidas en 205 cultivos y afectaciones en 35 distritos de riego.
Los daños todavía no se han cuantificado en su totalidad. Se espera que el gobierno nacional, cumpla con el apoyo prometido para recuperar toda la infraestructura vial y productiva de la región afectada. Se espera que no se vaya a convertir, en otras promesas que ilusionan a los huilenses, como ha sucedido en otrora. Lo que, si hay que destacar, es que esta emergencia, ha conmovido la sensibilidad de todos los corazones de nuestros compatriotas, para apoyar esta justa causa. Hay que pensar hacia el futuro.
Hemos sido reiterativos en esta Casa Editorial. No podemos esperar otra avalancha, sin que se tomen los correctivos necesarios para minimizar los riesgos a la población. Se hace indispensable estructurar alternativas para evitar otros eventos naturales que provoquen esta clase de avalanchas. Hay que recuperar las zonas libres aledañas a Rio Frio y los demás afluentes hídricos que atraviesan dichos territorios. Podría pensarse, en una canalización de dichos cauces. Se deben desalojar las viviendas adyacentes al mismo. Debemos respetar las rondas de los ríos y quebradas, así se conviertan en medidas antipopulares. Pero debemos preservar la vida y el ambiente paisajístico de estas zonas. Igualmente, se debe desarrollar un plan integral para la recuperación y protección de las cuencas altas de los afluentes que nacen en la cordillera oriental. Para ello debemos adoptar programas masivos de capacitación para crear y fortalecer una cultura ambiental de todos los campesinos que viven en la misma, para evitar el deterioro de la zona mencionada.
