Aún estamos a tiempo
Yefer Vega
Cuando nos encontramos en el momento justo, cuando todavía no es tarde, utilizamos la expresión “estar a tiempo” una frase que hoy en día ha perdido ímpetu a fuerza de su desproporcionado uso convirtiéndola, como dirían los franceses, en un “cliché”.
Un término que con el paso de los años se ha enquistado de manera negativa en el ideal colectivo de nuestra sociedad: cuando lo dejamos todo para lo último, cuando olvidamos nuestros compromisos, cuando dejamos a nuestra cita esperando; en nuestra mente se asevera un categórico “aún estamos a tiempo” y como si esas cuatro palabras nos narcotizaran, entramos en un estado de tranquilidad, dejando un pequeño espacio para componer la excusa adecuada para el profesor que espera paciente la tarea o al jefe irritado que solicita la puntual reintegración al trabajo.
Pero no tengo la intención de ahondar en los conflictos de disciplina con el uso del tiempo, pero si procuraré reivindicar este dicho popular y posicionarlo en un escenario donde pueda darnos la alternativa esperanzadora de despertar nuestraconciencia.
Esta sencilla reflexión nace después de leer las Memorias de la Segunda Expedición Técnica y Científica al Macizo Colombiano presentado el 29 de abril en el día de la literatura Huilense en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo) por el exgobernador Julio Enrique Ortiz Cuenca quien lideró el viaje a la estrella fluvial colombiana junto a mas de 60 expedicionarios entre los que se encontraban ambientalistas, estudiantes, académicos, periodistas y representantes de los departamentos que integran el macizo como el Huila, Cauca, Nariño, Putumayo, Valle del cauca y Tolima. Durante siete días hicieron seguimiento a las recomendaciones que en la primer expedición de 1993 se hicieron sobre temas como la formación del relieve, propiedades y distribución del agua o el impacto social y económico sobre laregión.
Estas mujeres y hombres preocupados por el deterioro de los recursos naturales del macizo nos alertan sobre la amenaza a ese ecosistema de “importancia fundamental para nuestra subsistencia”, no solo para el sur colombiano si no para todo el país.
Es ahí donde nacen las cinco arterias fluviales vitales como el Cauca, Caquetá, Patía Putumayo y el rio patrio de La Magdalena o “Yuma” como nuestros ancestros le conocían.
En el 2012 el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM), nos cuenta en un informe que se han talado aproximadamente 500 mil hectáreas de bosques, eso quiere decir que para estas fechas, se estima que estamos entre unas 600 mil hectáreas deforestadas. Números que sin alarmismos, deberían preocuparnos frente a la realidad evidente sobre el calentamiento que el planeta entero esta sobrellevando, una locura climática que como un presagio, nos quiere advertir que las próximas generaciones no podrán gozar de la riqueza natural quetenemos.
Insisto en la “importancia fundamental para nuestra subsistencia” porque si bien nuestro planeta azul contiene 75% de agua, tan solo el 2.5% es agua dulce, es decir, agua apta para el consumo humano, pero sólo tenemos acceso al 0.3% deella.
Si, 0.3% para mas de 7.200 millones de seres humanos que no dejamos de reproducirnos cada día más.
Es aquí donde la expresión “aún estamos a tiempo” debe evolucionar naturalmente en una practica instintiva que debemos transmitir a los nuevos humanos. Aún estamos a tiempo de cerrar la llave mientras nos bañamos, aún estamos a tiempo de apagar las luces para aprovechar la luz del día, aún estamos a tiempo de regar nuestros jardines con el agua de la lluvia y hacerlo temprano en las mañanas para evitar que se evapore con el sol, aún estamos a tiempo de plantar más árboles, aún estamos a tiempo de no arrojar basura en los espacios públicos, aún estamos a tiempo de desconectar los electrodomésticos cuando no se estén usando, aún estamos a tiempo de despertar a una nueva manera de vivir en nuestros pueblos, en nuestromundo.
Participemos de las sencillas soluciones y seamos expedicionarios de nuestro entorno para mejorarlo. Para proteger nuestra biodiversidad. Aún estamos a tiempo, sin alarmismos ni excusas.
