Ausencias de libertad
Por Ernesto Cabrera Tejada
Son tantas las ausencias; casi todo lo que tenemos está provisto de ausencias. Las ausencias reflejan los problemas, marcan condiciones de vida, verdades y libertades.
En Colombia se condiciona la libertad de expresión que es estimulada por la dependencia gubernamental en una clara ausencia de autonomía.
En otros países de América Latina igual se limita la libertad de expresión, se cierran medios que no se alinean al gobierno, haciéndose incapaces en la verdad.
En el mundo la ausencia de aceptación a la libre expresión tuvo hace dos días en Francia su último peor desenlace, en la revista satírica Charlie Hebdo. Islamistas masacraron a ilustradores y diseñadores “en nombre de Mahoma”.
En 2008 Philippe Val, editor entonces del victimado semanario, sostuvo que si la prensa no tiene el derecho de ridiculizar "a quienes nos infieren terror" estamos ante un problema. Pero hay otro más, y es que no todo el mundo musulmán, ni mucho menos, está integrado por terroristas.
La ONU partió de allí para consagrar a la blasfemia como un delito contra los derechos humanos. Pocas razones son más finas y de compleja definición, las consecuencias han provocado violentas manifestaciones callejeras por ofensas a la ley del Corán.
Ulf Johansson, editor sueco, fue amenazado de muerte por haber publicado las caricaturas danesas de Mahoma. Pero cerró su exposición diciendo que seguramente no volvería a hacerlo de hallarse en una situación parecida. ¿?
¿Hasta dónde llega en estos temas la cuestión religiosa y dónde comienzan los intereses de la política práctica? ¿Cómo hacer prensa si no se tiene licencia? ¿Cómo desligar la ofensa fantasiosa de las figuras idiomáticas?
Las respuestas a cientos de preguntas más deben mostrar la vitalidad de la prensa. Si los diarios libres son, como se anota con insistencia, una especie en peligro, deberán continuar con vigor el proceso de su propia redefinición de acuerdo con la revolución tecnológica en curso, pero afirmados en la conciencia de que el primer valor para defender será siempre el de la libertad de expresión.
La libertad es lo único que permitirá seguir diciendo que "un buen diario es una sociedad hablándose a sí misma". Es el valor que viene de lo más profundo de la naturaleza humana.
