Aurelio Iragorri Valencia
Con pinta de rolo y asentó caucano, el nuevo ministro de agricultura Aurelio Iragorri asume un reto, al cual no le será inferior, como es el de lograr a través de esta importante cartera, reconciliar al país agrícola y productor con el Presidente Juan Manuel Santos.
Es claro para cualquier colombiano que el nuevo ministro de agricultura tiene en su cabeza los compromisos del Estado Colombiano, con todos los sectores de la producción agrícola, especialmente con el cafetero, pues fue vocero y representante del Gobierno, no solamente en los paros, sino que lo hizo, con liderazgo y compromiso, en las diferentes mesas de trabajo en las que se construyeron acuerdos que deben honrarse.
El presidente ha hecho cuantiosas inversiones en el sector agrícola, ha establecido subsidios que nunca antes en la historia Colombiana se habían otorgado, pero fue evidente que, la falta de comunicación de estos esfuerzos en materia presupuestal, generó distanciamientos entre el gobierno y el país agrícola. Muchos de sus funcionarios, con profundos planteamientos académicos, pero con poco sentido común, aportaron su grano de arena en los injustos cuestionamientos y repetidas críticas de que fue víctima el gobierno en el cuatrenio anterior.
Todos los ministerios y altos cargos del Estado imponen retos y grandes desafíos, pero sin duda, será la reconciliación con el sector agropecuario la prueba de fuego más grande que tendrá que afrontar el gobierno en esta segunda etapa, que inicio el pasado 7 de agosto. El carisma del nuevo ministro, su experiencia en lo público y su origen de provincia, serán virtudes esenciales en su nueva labor. Decir que el ministro Iragorri es un terrateniente o que desconoce la problemática agrícola de este país, es casi como desconocer lo que significa en el contexto nacional la producción agrícola que genera el departamento del Cauca.
Aurelio Iragorri, a quien hemos visto actuar, como hijo de senador, como aficionado a los caballos, como viceministro, como alto consejero presidencial, como secretario general de la Presidencia, y como ministro del interior, lo vamos a conocer a ahora en su más duro reto, el de hacernos sentir a miles de colombianos, que ser campesino no es sinónimo de pobreza, y que en Colombia dejaremos de decir que somos “Pobricultores” para decir con orgullo que somos Agricultores.
