Ataque cibernético
Editorial
Nunca antes en la historia moderna del mundo, se había presentado un ataque cibernético de grandes proporciones, por la aparición en las redes del internet del Ransomware o secuestro de información, que ha puesto en jaque a las organizaciones empresariales públicas y privadas de más de cien países.
El virus informático masivo, Ransom: Win 32.WannaCrypt, es una forma de programa malicioso o dañino que secuestra la información de un usuario y exige el pago de un rescate para devolverla. La manera más efectiva de lograrlo, es cifrando los archivos y cobrando por la contraseña para recuperarlos. A esta submodalidad se le denomina cryptoware. Lo grave de esta tragedia informática, es que la mayoría de las víctimas, no tienen idea de cómo pagar para recuperar sus datos, donde usualmente se pide un monto que debe saldarse con monedas virtuales. No existen centros de atención al cliente, ni sitios web con respuestas a preguntas frecuentes, para ayudarles en el proceso de pagar el rescate. Los diferentes medios de comunicación han expresado que en América Latina ha visto un crecimiento de este fenómeno informático y nuestro país se convierte en el tercer país en la región con mayor número de casos. En un recorrido por los laboratorios que monitorean y combaten el mismo, se pudo comprobar en tiempo real, un mapa en el que los ataques a sistemas protegidos se iluminaban como pequeñas explosiones.
En Colombia, los organismos de seguridad cibernética de la Policía Nacional, han informado que desde el hace dos años se empezaron a registrar 13 casos. Un año después, se multiplicaron por seis. Durante la presente vigencia van 22 y se estima que, al finalizar el año, habrán sobrepasado el centenar de delitos informáticos. Con el ataque del viernes, fueron afectadas 10 empresas y una entidad oficial por el ciberataque. Si esta situación afecta a los sistemas de información que presentan programas debidamente licenciados, lo preocupante puede ocurrir en los computadores que utilizan la piratería de software, que se prevén en más del 50% en el país. Esta captura de información ilegal, también ocurre en los dispositivos móviles. Los orígenes y creadores de este tipo de herramientas al servicio del crimen, provienen en su mayoría, de países de la antigua Unión Soviética y usan los bitcoins como medio de pago, porque las transacciones en dicha divisa virtual son anónimas, lo que dificulta las pesquisas de las autoridades. Los afectados en muchas ocasiones, pagan el rescate para recuperar su información. Esto no debe suceder. Se deben sacar copias de la información que utilizamos a diario y debemos licenciar anualmente los programas, con el fin de disminuir los riesgos. Además, no se deben abrir archivos extraños, con el fin de prevenir la encriptación de los archivos personales y no someterse a estas tortuosas extorsiones a que podemos estamos a estar expuestos.
