jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-02-20 07:19

Atalaya: Justicia transicional para todos

Por Libardo Montealegre Murcia

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 20 de 2015

Y estamos llegando al almendrón del tema de la paz a cualquier costo.

La propuesta del presidente Gaviria sobre poner punto final a la confrontación entre del estado con una guerrilla delirante y que se siente  ya gobernando desde La Habana,  exige que todos los colombianos entremos en el debate sobre la validez de esta propuesta.

Para empezar, a la guerrilla nadie la eligió para representar a los colombianos en una negociación de estado a estado como parece estar ocurriendo en La Habana. Según la historia real, no la oficial que ya está siendo contada desde La Habana, inicialmente la guerrilla es resultado  de un levantamiento en armas contra un establecimiento que no atendió reclamos  especialmente agrarios de vastos sectores campesinos.  Nadie habla de la tenebrosa incidencia de la guerra fría  (confrontación de capitalismo y comunismo, USA – Rusia) que permeo por décadas la existencia de esta guerrilla vía la nefasta influencia  de la Cuba comunista en este alzamiento. Ese es un tema que hoy no se toca,  pues la historia oficial no puede incomodar a los hoy beatificados hermanos Castro, sátrapas de Cuba.

Cuando cae el comunismo y Cuba queda sin la financiación soviética, emerge el narcotráfico como el gran financiador de esa guerrilla, y se opera una transformación en su andadura ideológica convirtiéndose en una guerrilla depredadora y terrorista sin ningún arraigo en un supuesto ideario en busca del bienestar del pueblo colombiano.  La guerra, se ha librado en los extramuros de los centros urbanos del país, en remotas regiones donde la guerrilla se ha hecho fuerte, y no hay que negarlo, tiene poder territorial. Allí donde el estado centralista no llego nunca con vías, educación, salud, vivienda, tecnología y comercialización.

Ese poder territorial de las Farc llego a ser tan poderoso que en algún momento se habló de Colombia como estado fallido. Creyeron las Farc que estaban a un paso de obtener el poder por las armas.  Y secuestraron a sectores del país, asesinaron a su población, depredaron el ambiente, reclutaron niños y han cometido tal cantidad de crímenes que difícilmente se puede pensar que se les debe allanar el camino al poder, porque graciosamente ahora, derrotados militarmente , han ganado un espacio político que este gobierno les ha regalado .

En esta guerra, el  estado y algunos sectores de la sociedad, han cometido errores, en el trámite de derechos humanos, son errores innegables, pero el mamerterio nacional e internacional, nunca habla de la vulneración que las Farc han  hecho de los derechos humanos de los miles de colombianos que cayeron en sus garras.

Estos errores que se están cobrando con la justicia espectáculo que orquesta el miedoso Fiscal con la anuencia  del gobierno, están siendo judicializados  con el claro propósito de conseguir a como dé lugar el que el empresariado, el ejército y los políticos involucrados en la investigación de esos hechos contra los derechos humanos, con este constreñimiento, acepten fórmulas de justicia transicional que los cobije para salir todos de su difícil situación legal.

Es loable el aporte del presidente Gaviria, con su propuesta de justicia transicional para todos, es imaginativa y aparentemente da en el blanco de proponer un borrón y  cuenta nueva. Lo que es cierto es que no es viable en este momento.  Y no lo es por la forma como el gobierno Santos ha dividido  al país entre buenos, los santitas, y malos, quienes no lo son.

Los unos quieren la paz, al costo sea, los  otros preguntan cuál es el costo tanto cualitativo en justicia  como cuantitativo  en impuestos. Si el gobierno hablara con la verdad, como no lo hace nunca, ejemplo lo desfinanciado que esta el Plan nacional de Desarrollo, podríamos entendernos y somos  vastos sectores del país que no creemos en una paz por Decreto. Esto no es uribismo, como lo quieren presentar, o antisantismo. Esto es sentido común.

La paz de La Habana será un pedazo de papel en la medida que el gobierno Santos insista en imponerla a como dé lugar. Hace unas semanas escribí en esta columna , como cada semana nos están dando una dosis de lo que al parecer ya tienen acordado en la Habana , y esta propuesta del presidente Gaviria  de la justicia transicional para todos , parece ser otra gota de la medicina que nos tienen recetada para lograr la imposición de los acuerdos de La Habana.

Estaremos en el debate de la Justicia Transicional para Todos.