Atalaya: Indignación y dolor en la esperanza
Por Libardo Montealegre Murcia
Mi tema hoy era el Big Data. Pero cómo no escribir sobre la profunda indignación y el dolor que ha causado en la mayoría de los colombianos la masacre perpetrada por la narco guerrilla de las Farc en contra del ejército en La Esperanza, Cauca, nombre paradójico de la vereda donde ha ocurrido este luctuoso hecho.
Hay que ver la arrogancia con que se están manifestando las Farc desde La Habana, sobre este hecho. Es la mejor prueba de cómo están utilizando los “tales diálogos de paz” para hacerse fuertes y seguir extorsionando al pueblo colombiano con el cuento que si no se firma ahora , cualquier cosa que sean los acuerdos a que lleguen la guerrilla y el gobierno, habrá 50 años más de guerra. Muletilla que ya están repitiendo los defensores de este proceso en el gobierno y en la gran prensa nacional. Cooptada por el poder del dinero de la contratación pública de publicidad.
Es doloroso constatar , como el mamerterio está minimizando este dramático hecho , porque “así se pactó , negociar entre la guerra….” , es doloroso y patético ver los malabares semánticos del minúsculo ministro del Interior , tratando de justificar lo ocurrido y justificar la evasiva conducta del gobierno , es doloroso ver y comprobar como hay muertos y secuestros de primera y de segunda en este país, no vayamos muy lejos , recordemos el secuestro de un general por parte de las Farc en el Choco , y cómo la reacción inmediata del gobierno fue suspender los diálogos de La Habana, ahora la tibia reacción es ordenar la reanudación de las acciones militares contra una guerrilla tramposa y sanguinaria que nunca ha dejado de actual a pesar de sus melifluas declaraciones de paz .
El gobierno nacional, tiene que tener el coraje de exigir a la guerrilla hechos reales de paz: no más secuestros, no más incorporación de menores a la guerrilla, no más narcotráfico, no más retórica vacua, y exigir su sometimiento al imperio de la ley y las armas del estado y la entrega de sus armas a la sociedad. Hay que fijar fechas límites para terminar lo que hasta ahora se percibe como una farsa en La Habana.
No es cierto, que la guerrilla no haya sido derrotada. Lo ha sido en el campo y en la dialéctica política. Hoy han conseguido otro punto muy alto de rechazo y repudio de la sociedad frente a su sanguinario actuar.
No es cierto, como dice el gobierno que todos los conflictos han terminado en la mesa de dialogo, han terminado cuando se ha ganado en el campo de batalla y luego se dialoga sobre la forma de rendición. Aquí la guerrilla no ha ganado nada en el campo de batalla y lo ha ganado todo en esa mesa espuria de la Habana. Ya hasta se sienten gobernando, y dan órdenes al gobierno, ese sí elegido, sobre política social y económica y ahora sobre el ordenamiento jurídico, cuando anuncian que no pagaran nada por todo el daño que han hecho en su errático actuar.
El presidente de la República comete un enorme error de no poner atención al creciente murmullo de desaprobación en el país a los “tales diálogos de paz” de La Habana. Murmullo que tarde o temprano, tendrá expresión en el rechazo frontal de las mayorías silenciosas a esta política de entrega del estado a unos grupos mamertos y de ideología rezagada en la historia que no se dan cuenta que el mundo ha evolucionado y el comunismo y el estalinismo no tienen horizonte en ningún país serio del mundo .
Francamente doloroso, escribir esto, francamente indignante ver hacia donde nos está conduciendo un gobierno pusilánime y entreguista a las Farc. Con esto hechos, no hay esperanza de paz con las Farc que valga.
Post Scriptum 1. La Justicia espectáculo y sectaria. Llama la atención que solo el molinero del Huila que no apoyó la candidatura presidencial de Santos sea el sancionado por la Superintendencia de Industria y Comercio. Y los molineros del Tolima y del Meta que apoyaron a Santos , seguramente no comercializaban sus productos en este país …. fácil de entender.
Post Scriptum 2. Esta columna no aparecerá las próximas dos semanas. Un saludo a mis amigos lectores.
