Atalaya: En Machachi el turismo es la locomotora
Por Libardo Montealegre Murcia
El tren de los volcanes en el Ecuador hace un recorrido de Quito a Machachi, y de allí hasta El Boliche desde donde es posible admirar en todo su esplendor el famoso Cotopaxi.
Es un recorrido de 59 kilómetros que parte de la estación Eloy Alfaro en el sur de Quito atraviesa la ciudad con espectaculares vistas del suroriente de Quito con sus abigarradas barriadas y agrestes colinas, para pronto alcanzar el verde del campo y las imponentes vistas de los volcanes que se alzan alrededor de la ruta.
Luego de 1 hora de trayecto hay una parada. En el Tambillo. Y ahí viene la primera sorpresa. En la Plaza Artesanal del Tren se encuentran dispuestas ventas de artesanías para gusto de los viajeros turistas del tren y en el Café del Tren hay una variedad de oferta de la gastronomía local, representada especialmente con las empanadas de viento. Un hojaldre con un tierno amasijo con una gran cavidad en el centro. Auténticas empanadas de viento.
El camino sigue y adquieren protagonismo las montañas y volcanes cada uno con su historia ya elevadas a leyendas urbanas. El Corazón, El Pasochoa, el Rumiñahui, el Tioniza, tienen cada uno una historia de amor y desamor que hacen muy entretenido el viaje con el desarrollo de cada trama que es muy bien contada por los guías especializados que ha dispuesto Tren Ecuador.
Se llega luego a Machachi, con un cálido recibimiento con explosión de color con danzantes y músicos locales que invitan al viajero turista a integrarse en un grato rato de esparcimiento folclórico también en la Plaza Artesanal del Tren, y también en el Café del Tren se ofrece la gastronomía local para gusto de todos los viajeros.
Después el paisaje cambia y de los bosques secundarios la ruta se adentra en la vegetación de paramo. Casi a 3600 metros de altura, el tren llega a la estación El Boliche en medio de bellos paisajes, donde también el Café del Tren y la Plaza Artesanal del Tren adquieren protagonismo en la atención al turista.
Y cuál es la sorpresa. La organización y emprendimiento para hacer del turismo un verdadero resultado que se cuelga de la locomotora.
En cada una de las paradas el personal que atiende tanto en los Cafés del Tren como en las Plazas Artesanales, son familias emprendedoras que han sido estimuladas por el gobierno para organizarse y ofertar sus servicios para los viajeros del tren. Pero lo interesante de todo, es que son familias que se rotan estas oportunidades para mejorar o tener un ingreso familiar.
Las ventas de comidas y artesanías, no son adjudicadas a nadie en particular, son grupos familiares que compiten con calidad y precios para ofertar sus bienes y servicios en las paradas del tren, dentro de una organización que vigila la calidad de los productos y buena atención al cliente. Eso es una novedad. Muchas personas acceden a esta oportunidad de servicio al turista. Hay un principio de redistribución del ingreso muy sano en el trasfondo de esta política.
Menciona aparte, merecen los grupos musicales y de danzas. Los danzantes con sus coloridos trajes son realmente un espectáculo. En solo Machachi, establecí, que se han genrado 25 grupos de danzantes y 15 grupos musicales, los que se rotan en las presentaciones en la estación del tren. La Empresa del Tren ha estimulado y subvenciona la existencia de estos grupos. En sus presentaciones estos grupos no piden dinero. Dan alegría.
El Huila tierra con mucho folclor, música, y gastronomía, tiene un ejemplo donde mirar para que el turismo además de dinamizador de las economías locales, de una vía de esperanza a los jóvenes que podrían ser loa gestores de las danzas y músicas locales. Ahí tiene una oportunidad de negocios las empresas transportadoras para que con responsabilidad social empresarial propongan un programa que vigorice el folclor y la gastronomía en los recorridos por el Huila.
En el Ecuador sí arranco una locomotora, y esa está íntimamente ligada con el turismo.
