jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-02-05 11:42

Atalaya: El cuentagotas de la paz

Por Libardo Montealegre Murcia

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 05 de 2015

Desde hace un par de meses, cada semana tenemos  nuevas sorpresas en las informaciones sobre el proceso de La Habana.

Es una estrategia de ablandamiento  de la opinión pública a la cual a cuentagotas se le está dando la información sobre acuerdos o proyectos de acuerdo entre el gobierno y la guerrilla, información que debería  ser publica en su totalidad y  ser discutida abiertamente frente a todo el país.

Es significativo que la gran prensa que son los órganos oficiales del gobierno, lanzan la noticia, y luego presentan como enemigos de la paz a quien quiera que exprese una opinión contraria a la narrativa oficial del acuerdo o proyecto de acuerdo que quiere el gobierno publicitar.

Es bueno aclarar nuevamente, que el ser crítico de la forma como se está negociando el futuro del país con una guerrilla envalentonada y delirante a quien nadie eligió como representante del pueblo colombiano, no es sinónimo de ser  enemigo de la paz. La paz es un bien público al cual tenemos derecho todos los colombianos.  Pero no cualquier paz, como quiere imponerla por decreto el gobierno actual.

Es sintomático como se están enviando mensajes desde el gobierno , que no son propiamente globos de ensayo , son posiciones ideológicas que deben ser analizadas con todo el cuidado por la sociedad , mensajes como el que los acuerdos a que se llegue en La Habana no necesariamente tienen que ser validados con el voto del pueblo colombiano . La reacción de la sociedad fue tan grande que el gobierno rápidamente tuvo que salir a ratificar su dicho que todo lo que se acuerde en La Habana será puesto a consideración del pueblo  con un mecanismo que no han definido y que puede resultar ser cualquier adefesio jurídico que facilite esa ratificación.

Y qué decir de la campaña desembozada que hay para que las Farc, guerrilla sanguinaria y depredadora del pueblo y del medio ambiente colombiano , no pague ni un día de penas por todo el sufrimiento a que ha sometido a vastos sectores de la sociedad colombiana.  El cuento de la justicia transicional , termino melifluo y baboso , que puede englobar cualquier cosa , pretende allanar el camino para que  la plana mayor de las Farc hoy reunida en sesión permanente en La Habana llegue directamente al Congreso sin que asuman ninguna responsabilidad por los secuestros, las masacres , la pérdida de bienes públicos como la infraestructura eléctrica y petrolera, la contaminación de ríos y quebradas , la destrucción de puentes y carreteras , el reclutamiento de menores , la construcción de vías en selva tropical sin consideración con los impactos ambientales acumulativos por esta acción antrópica , y sin penalizar el  vínculo declarado de esta guerrilla con el narcotráfico.

A propósito del narcotráfico, es también significativo, que en ningún momento el gobierno se refiera sobre la riqueza de las Farc.  Ayer en uno de sus comunicados esta guerrilla que se siente ya gobernando anuncia que la financiación de su reinserción debe correr por cuenta de todos los colombianos, con nuevos impuestos y reasignaciones presupuestales, recursos que me imagino exigirán les sean colocados para ser  manejados autónomamente en sus zonas de reserva campesina. Hay que exigir enérgicamente que el gobierno se pronuncia sobre este tema. Las Farc tienen que poner sobre la mesa su riqueza mal habida y devolverla al pueblo colombiano para financiar lo que ahora eufemísticamente se denomina el posconflicto.

Que despropósito está llevando a este gobierno a dejarse imponer una agenda que a  todas luces configura  la entrega de la gobernanza del país a un grupo guerrillero  representante de la caverna izquierdista que esta completamente aislado de la realidad socioeconómica que se vive globalmente.  Cuál es el deseo de instaurar un modelo que las Farc y al parecer Santos quieren para Colombia con el socialismo del siglo XXI?  Vean Venezuela,  vean la corrupción absurda del Brasil, vean la debacle económica de Argentina  y que decir el modelo fracasado de Cuba. No hay derecho que la sociedad colombiana no exija claridad sobre  lo que se negocia realmente en La Habana

Claridad total y ya,  no a cuentagotas.