Atalaya: Economía la OCDE y Colombia 2015
Por Libardo Montealegre Murcia
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que agrupa a 34 países supuestamente los más ricos y desarrollados del mundo, grupo al cual aspira ingrese pronto Colombia según deseo del presidente de la república, ha presentado a la opinión publica esta semana su visión y prospección de la economía colombiana para el 2015 con hallazgos y recomendaciones que no son precisamente un espaldarazo a las políticas económicas del gobierno nacional que va para para un segundo periodo y sí constituyen un llamado de atención sobre el futuro inmediato de la economía colombiana.
La OCDE reconoce una importante consolidación del crecimiento económico del país en la última década liderado principalmente por los buenos precios del petróleo y el despegue de la minería como ejes principales de ese crecimiento. Sin embargo, resalta que ese crecimiento no ha llegado a toda la población y el país sigue teniendo altos indicadores de inequidad y de pobreza que dejan muy mal parada la narrativa oficial sobre los millones de personas que han sido rescatadas de la pobreza.
La informalidad laboral es un indicador dramático de esa desigualdad, pero más dramático es el indicador de un 45% de pobreza entre la población adulta (65 y más años) que es una vergüenza como resultado de las políticas sociales no solo de este gobierno sino de todos los gobiernos que lo han antecedido.
En aspectos fiscales, la OCDE indica que el sistema tributario recauda poco, es desigual y no favorece a la inversión. Es cierto. Pero el sistema tributario de Colombia está hecho a la medida de los intereses del gran capital. Aquí se grava a la pequeña y mediana empresa, al asalariado y al profesional o trabajador independiente.
Hay que abrir la discusión para que se graven los dividendos de las acciones que son fuente de grandes ingresos a los capitales del país y que no pagan impuestos sobre estos ingresos. Hay que abrir espacio a la exigencia que el gobierno adelgace su nómina y sus gastos (mermelada) y los pongan en línea con la austeridad que los menores ingresos por los bajos precios del petróleo se impone.
El otro tema grueso que plantea el informe de la OCDE es una reforma de fondo al sistema pensional. Este es un tema duro que amerita un análisis posterior, pero quiero resaltar algo que se puso de presente en el informe y es la forma aberrante como unos pocos pensionadas, congresistas, magistrados y altos funcionarios del estado que se pensionan con grandes sumas de dinero y esquilman al país con sus altas pensiones. Y no es que estén robando, es que el sistema se los permite. La OCDE es lapidaria en su opinión: “El sistema de pensiones cubre poca gente y subsidia a los ricos”.
El informe también hace propuestas para invertir más en infraestructura, en el fortalecimiento de competencias y habilidades e incrementar la competencia en distintas áreas, como la financiera, para aumentar la competitividad y diversificar la economía.
En fin, este informe de la OCDE tiene la virtud que abandona un poco la narrativa oficial sobre las grandes realizaciones de la mejor economía de América Latina, y nos pone en el terreno de la realidad que exige trabajar más en la disminución de la pobreza, de la desigualdad y la erradicación de la corrupción que aunque no es tratada en el informe subyace como el cáncer delas economía latinoamericanas.
La verdad, veo lejos el ingreso de Colombia a la OCDE.
Post Scriptum. El documento puede ser consultado en la siguiente dirección:
