domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-05-20 09:11

Atalaya

Libardo Montealegre Murcia

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 20 de 2016

Desenganchados del tren del desarrollo

Tokio es una ciudad con aproximadamente 38 millones de personas, e indudablemente es uno de los centros económicos y culturales del mundo. Situada en la región de Kanto, en la isla de Honshu, es una de las 47 prefecturas en las que se divide Japón.

A pesar de que Tokyo sería la transcripción al lenguaje occidental más correcta, en algunos idiomas como el español se denomina Tokio. Antes de la restauración Meiji fue conocida como Edo y, en 1603, reemplazo a Kioto como capital del gobierno. Fue en el siglo XIX cuando la ciudad adoptó su actual nomenclatura "Tōkyō", que significa "capital del este" ((este, Tō) y 京(capital, kyō)). (https://www.google.com.co)

En 1923 un terremoto que semidestruyo la ciudad dio origen a un ambicioso plan de reconstrucción y es el cimiento del Tokio moderno de hoy. A pesar que la ciudad fue fuertemente bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial, el Tokio actual es una ciudad sofisticada, cosmopolita que es centro tecnológico de primera línea, industrial y financiero del mundo.

El área comercial de Ginza, con sus lujosos barrios con altos y esplendidos edificios donde la arquitectura ha jugado un papel preponderante en la formación de la estética posmoderna de la ciudad, los almacenes con las marcas más renombradas del mundo y las sedes de las grandes los grande conglomerados financieros e industriales, dan un  toque  surrealista para el visitante.

Sin embargo, es de advertir que entre tanto lujo, infraestructura y despliegue tecnológico entreveradas están callecitas con minúsculas tiendecitas y restaurantes llenos de parroquianos que abren hasta altas horas de la noche, lo que hace aún más encantador el contraste de lo moderno con las tradiciones milenarias de esta rica cultura oriental.

Pero Japón es Tokio y mucho más. Nagoya,   una hermosa ciudad con grandes tradiciones y siendo la cuarta ciudad en población del Japón, es el centro automotriz de este país donde tienen su sede Toyota y grandes firmas productoras de los trenes bala, equipos de refrigeración, industria aeroespacial, robots. El 70% del superávit comercial del Japón se produce en Nagoya.

Es realmente especial en Nagoya  su castillo, el popular Castillo de Nagoya, que es fuente de inspiración para todas las coreografías de la popular película ninjas. Los Shogun construían verdaderos espacios para demostrar su poder y riqueza, y el Castillo de Nagoya es uno de los muchos castillos construidos por estos representantes del poder del Emperador para gobernar en su nombre.

Visitando Hiroshima, se vive de cerca el horror de la bomba atómica.  El 7 de agosto de 1945 a las 8.15 am estallo la primera bomba atómica lanzada por Estados Unidos como respuesta del ataque del Japón a Pearl Harbor. Hiroshima es hoy una ciudad moderna, bonita con una herida profunda en su parte central donde se conservan restos de la catedral sobrevivientes a la catástrofe y donde se ha construido un Memorial monumental con un museo desgarrador por la evidencia del sufrimiento y el dolor vivido por esa población en el día después y los años siguientes al estallido de la bomba.  El tiempo ha pasado pero la herida está ahí.

En Kioto, que fue la sede del imperio japonés entre los años 794 y 1868 y que fue la única ciudad que no fue bombardeada por Estados Unidos durante el Segunda Guerra Mundial, se encuentra una rica herencia arquitectónica y artística. El Palacio Imperial, el Castillo Niju, sobresalen entre otros, ciudad hermosa para disfrutar con calma y paciencia, no con los afanes propios del turista.   En esta ciudad se firmó en 1997 el Protocolo que perseguía el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global, conocido internacionalmente como el Protocolo de Kioto.

Luego de visitar un par de semanas este hermoso país, quedan varias lecciones entre ellas la sensación de haber sido desenganchados del tren del desarrollo. Estos países, nuestros países latinoamericanos, parecen condenados al subdesarrollo, con infraestructuras de vías, aeropuertos, puertos, trenes, en estado deplorable donde existen, frente a la gestión de infraestructura de países del primer mundo como Japón. Y todo esto tiene que ver con la actitud frente a la vida, y la educación para construir futuro.

El Japón luego del horror de la guerra se levantó y en una generación construyo otro país, competitivo, avanzado, con prospección al futuro. La educación ha sido clave en este proceso, al niño desde su más tierna edad, en su casa y en los establecimientos educativos se les enseña el orden, el respeto, el esfuerzo para obtener metas. El resultado es un país educado, serio, con una gente extremadamente cordial pero exigente con el respeto a las normas.

Es triste reconocerlo, pero la verdad, el tren desarrollo nos desengancho hace rato.