lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-04-29 08:29

Atalaya

Libardo Montealegre Murcia

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 29 de 2016

La Anla y las licencias ambientales

El fallido proceso de licenciamiento de la explotación petrolera de Hupecol en La Macarena ha puesto sobre el tapete la discusión sobre la eficiencia y efectividad del licenciamiento ambiental.

Es la oportunidad de abrir una discusión sobre la importancia de proponer un licenciamiento más efectivo. Esto se puede lograr utilizando de mejor manera la legislación existente, dando una respuesta eficiente a las dificultades que se generan con el licenciamiento individual de los proyectos, en especial los mineros energéticos.

Una propuesta es, reacondicionar el sistema de licencias ambientales que debe establecerse a partir de la construcción de un Enfoque Multinivel en la gestión ambiental para la minería y el sector hidroeléctrico, que integre la Planificación Ambiental Estratégica, las Buenas Practicas de Ingeniería, el marco de Políticas públicas del país para la búsqueda de construcción de infraestructuras sostenibles, es decir integradas con la sociedad y la protección del ambiente.
Con esta conceptualización se privilegia el desarrollo de infraestructuras pensando en términos de prevenir, minimizar, restaurar y compensar, que es la jerarquía de mitigación ampliamente aceptada, con un licenciamiento regional de los desarrollos minero energéticos que consulten la realidad de las regiones donde se produzca el licenciamiento. Como resultado se tendría un conjunto de proyectos que maximizan la explotación minera energética pero que mantiene un mínimo de los valores y servicios ecosistémicos en una región determinada.

Es absolutamente necesario el fortalecimiento de la autoridad ambiental y de los instrumentos de comando control para enviar señales claras al mercado. La ANLA debería enviar señales al mercado sobre el licenciamiento de los proyectos minero energéticos en una región determinada. Estas señales podrían ser apreciaciones claras sobre el grado de dificultad, de información y por lo tanto, de mayores tiempos en el otorgamiento de una licencia para los proyectos, y aun, el potencial de negar la licencia.

Hay que definir Códigos de buenas prácticas de ingeniería para la construcción de proyectos minero energéticos. Códigos internacionales ya existen. Las medidas de mitigación para el manejo de impactos ambientales durante la construcción de los proyectos se plasmarían en un código de buenas prácticas para la construcción que sería consensuado entre la ANLA y el sector minero energético y sería de obligatorio cumplimiento para todos los proyectos. La ANLA vigilaría la aplicación de este código a través de auditorías durante la construcción, imponiendo las penalidades que serían acordadas previamente en un marco de cumplimiento.

Al tener un marco sectorial para el manejo de la construcción, acordado entre los sectores minero energéticos y la ANLA, se minimizaría el esfuerzo o atención a estos temas en los estudios de impacto ambiental, y por ende, los tiempos de preparación y revisión de los estudios. Los estudios se concentrarían en los temas más relevantes y de mayor significancia evitando así la repetición de medidas de mitigación genéricas en cada estudio de impacto ambiental que se presente a la ANLA. El cumplimiento seria garantizado a través de un sistema de auditorías durante la construcción y la aplicación de un marco de cumplimiento. Los proponentes deberán preparar un plan de implementación de este Código antes de iniciar su construcción para revisión y aprobación por parte de la ANLA.

Hay que fortalecer las CARs como directas responsables del manejo de las cuencas y subcuecas. Este fortalecimiento estaría dirigido a la identificación de los valores y servicios eco-sistémicos de la cuenca, las zonas de no intervención, y esquemas de compensación a nivel regional. Este fortalecimiento necesitaría de un apalancamiento financiero que les permita la contratación de personal profesional y operativo idóneo y la dotación de instrumentos de análisis para su tarea de comando y control en la cuenca.

Este nuevo enfoque de la Licencia Ambiental privilegiaría la Licencia Ambiental Regional o por cuenca , para hidroeléctricas, para vías, para industrias, para la minería de gran y pequeña escala, dándole relevancia a la región en su contexto biofísico, social y económico como objeto del respectivo licenciamiento, de tal manera se miren de manera integrada los efectos acumulativos de dos o más proyectos del mismo tipo o diferente características en una región , haciendo aún más eficiente la focalización del gasto de los gobiernos y la compresión de la sociedad sobre la intervención y sus efectos ambientales que se va a realizar con los respectivos proyectos de infraestructura en su área de influencia.
Esta propuesta la trabajamos conjuntamente con el Ing. Juan David Quintero, Especialista en Evaluación ambiental del Banco Mundial de 1993 a 2010 en desarrollo de consultoría ambiental.