Atalaya
Libardo Montealegre Murcia
El triunfo de la guerrilla
La semana pasada la guerrilla obtuvo un gran triunfo en su negociación con el gobierno Santos para “el fin del conflicto “como se dice ahora en la narrativa oficial. No firmó el acuerdo que habían pactado con los Santos (el presidente y su hermano) el 24 de marzo, imponiendo nuevamente su agenda al gobierno. Y seguramente no lo firmará hasta obtener más beneficios de los que ha venido obteniendo en la negociación de La Habana.
Pero fuera de imponer su agenda al gobierno, la narcoguerrila se ha anotado otro triunfo ese si de talla mundial, al entrevistarse con el Secretario de Estado de los Estados Unidos, aun sin salir de la lista de terroristas de USA y la Unión Europea, y aun con juicios abiertos por narcotráfico de varios de los miembros de la delegación Farc en La Habana en los tribunales de justicia de los Estados Unidos. Nunca una guerrilla, había logrado tan alto triunfo político.
Se siente desazón frente a la gestión del gobierno en este proceso, al que ha dedicado todo su esfuerzo mientras el país se resquebraja en diversos ámbitos, en los que el presidente no incursiona, pues su meta es entregar el país a una narcoguerrila delirante que ya cogobierna desde La Habana.
Increíblemente , a pesar de que las finanzas del país van mal , se aplaza la discusión de una reforma tributaria integral, que debe hacerse , por la simple razón que la economía colombiana apalancada por la minería y el petróleo entro en crisis por la baja de los precios de estos bienes transables , dejando al desnudo las falencias de un sistema tributario inequitativo , que privilegia a los grandes contribuyentes con montones de exenciones , mientras obliga a tributar a la clase media y a las pequeñas y medianas industrias con la plenitud de las tarifas de impuesto a las rentas y al patrimonio. Este aplazamiento tendrá tremendo impacto para el país en la gestión del crédito nacional e internacional en el corto plazo. Parece haber coincidencia en la opinión nacional que el aplazamiento de la discusión de la reforma tributaria se ha dado para que no se vaya a cruzar con el proceso del tal mentado plebiscito para supuestamente ratificar lo que acuerde Santos y la narcoguerrila en La Habana. Plebiscito que fácilmente se convertirá en una manifestación de apoyo o rechazo a la gestión del actual gobierno.
El gobierno , no ha calibrado la indignación que hay en el país , entre el ciudadano corriente que trabajamos todos los días , que producimos bienes y servicios, que comercia , que gestiona la productividad con que se construye el producto interno bruto , hay rabia por la corrupción , rabia por la creciente inseguridad, rabia por el subempleo , rabia por la venta de Isagen , rabia por Reficar, rabia por nimiedades como las cortinas del palacio del presidente o las tales almendras para sus visitantes, pero sobre todo rabia por la narcoguerrila cogobernando sin que nadie la haya elegido .
El daño que hizo a la confianza del país en el proceso del gobierno con las Farc, con el paseo triunfal de los guerrilleros de La Habana en El Conejo en la Guajira, no ha sido debidamente valorado por este gobierno ególatra y dogmático en su cuento de la paz. Muchos vimos en ese paseo, el próximo paseo triunfal de los sanguinarios Timochenko, Márquez, y compañía por la carrera séptima en Bogotá, rumbo al Capitolio a posesionarse de curules que graciosamente les regalará el Santos junto con las prebendas como la denominada justicia transicional, territorios autónomos, apoyo económico entre otros temas no menos importantes. O acaso ese paseo triunfal será a la Casa de Nariño?
Esta semana se inicia otro proceso con el autodenominado Ejército de Liberación Nacional. Tiene todas las características del tipo de proceso desarrollado en los últimos años en La Habana. Pero además, lo repugnante es ver como Venezuela que en los últimos 15 años ha sido el fortín de las guerrillas colombianas, se erige como el salvador de la paz de Colombia, como lo ha manifestado el repugnante presidente de ese país. Nos atropellan, nos cierran las fronteras, nos tratan de la peor manera, y sin embargo allá estamos arrodillados ante ese bárbaro gobierno que tiene Venezuela en este momento. Indignación es lo que nos queda en Colombia.
Nadie sensato está en contra de la paz ; la paz es un bien público y Santos y sus áulicos no pueden pretender que las mayorías silenciosas del país lo acompañemos a la entrega del estado a unos grupos sanguinarios , crueles , que no han mostrado arrepentimiento de nada y al contrario amenazan abiertamente con cambiar el modelo de desarrollo ( ver los reportajes de los últimos días de los voceros de las Farc en La Habana y del Eln en Caracas ) , limitar las libertades , e imponer el estado que les gusta de miserabilismo y fracaso social y económico que se vive hoy en Cuba y Venezuela.
Frente a estos triunfos de la guerrilla, es imperativo que tengamos una Asamblea Constituyente donde con personas elegidas por todos los colombianos, se haga el delineamiento de un nuevo país, con justicia, equidad y democracia, palabras con significado ajeno al mamerterio que aplaude la gestión que nos muestra la narrativa oficial sobre los procesos de paz.
