Atacando la democracia
Hace 25 años, el país no cabía del dolor por el asesinato de tres candidatos presidenciales: Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro y Luis Carlos Galán. Los violentos callaron la democracia y enviaron un mensaje de odio a la sociedad.
Luego de ocurrido este reprochable hecho, el país votó por cambiar la Constitución y erigir un Estado Social de Derecho, donde el ciudadano fuera el eje central del Estado. De esta forma se creó la Corte Constitucional, guardiana de esta Carta Magna y adalid de la libertad.
Pero la confianza en el Estado se rompió cuando las muertes a políticos se siguieron presentando, los atentados no fueron la excepción y, en algunos sectores, hacer política se convirtió en un reto.
Hace tan solo unos días mataron a una persona por atentar contra un candidato de El Bagre, municipio antioqueño; pero no solo contra él atentaron, en el municipio de Barrancas en la Guajira, el candidato Juan Carlos Soto Gómez fue objeto de un atentado. No es necesario ir lejos, en Pitalito - Huila, hace ocho días atentaron contra Silvio Gómez, candidato en este municipio.
Podríamos quedarnos callados, asimilar que es un atentado más de los cientos que ocurren diariamente, pero no, no es así. La vida de estos candidatos vale lo mismo que la de cualquier ciudadano, sin embargo, es de destacar que no se puede atacar a una persona por el simple hecho de tratar de ejercer la democracia de una manera limpia y, quizá, por pensar diferente.
De modo que rechazamos cualquier intento de amilanar la democracia y de arruinar una sociedad con la armas, de la misma forma como cuestionamos siempre el abuso del poder por parte del Estado con el fin de configurar ejecuciones extrajudiciales.
Por esta razón, donde quiera que sea, rechazaremos los actos violentos. Nunca tendrá ninguna justificación razonable el acabar con la vida de un ser humano. En este sentido, y ya para concluir, pedimos justicia para todas las familias víctimas de Turquía, donde murieron 95 personas que participaban en una marcha pacífica.
