jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-05-17 06:35

Asamblea constituyente

Por Aníbal Charry González

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 17 de 2015

Se le vino la torre encima al Fiscal General y a los presidentes de las Cortes por proponer la convocatoria a una asamblea constituyente para reformar la justicia y refrendar los acuerdos de La Habana como retaliación a la reforma constitucional de “equilibrio de poderes” que hace tránsito en el Congreso, y particularmente a la creación del controvertido tribunal de aforados que por supuesto los afecta porque ahora tendrán  un juez de mayor calado frente al remedo que actualmente tienen con la inútil e incompetente Comisión de Acusaciones.

Y claro que los mandobles que le llovieron al Fiscal por todos los flancos estaban justificados, porque la propuesta que   salió de su magín era vengativa, intromisiva, amenazante y hasta extorsiva para el Congreso, como que pedía que se archivara  porque según su arrogante criterio la reforma sería declarada inconstitucional por una demanda suya. Y es que a decir verdad, y así lo he reiterado en esta columna, la asamblea constituyente resultará imperativo convocarla, no obstante lo complicado y arriesgado que resulta hacerlo de acuerdo a la misma Constitución, pero no solo para reformar la justicia como a modo de vindicta se propone, sino para reformar el sistema político electoral y el mismo Congreso, que es donde está el foco corruptor que se expande a todos los poderes públicos, y por supuesto los acuerdos de La Habana que conducirán inexorablemente a reformas constitucionales, si queremos una paz con sello duradero.

Eso lo sabe el Gobierno del presidente Santos, que tendrá que aceptar la exigencia de las Farc de convocar una asamblea constitucional sobre puntos específicos, porque no existe en nuestra Carta otro mecanismo más legitimador del proceso con intervención del pueblo colombiano así su intervención no sea directa, porque la misma Constitución le cerró la puerta a su participación , -pues si el Congreso no aprueba su convocatoria, lo mismo que a un referendo mediante una ley no será posible que el pueblo se exprese-, siendo realmente una farsa la democracia participativa directa, y por supuesto una falacia la trillada soberanía del pueblo.

Y además, porque como tantas veces también lo he dicho, del Congreso que tenemos con montoneras de intereses encontrados y vocación irredimible para seguir haciendo politiquería en su propio beneficio y en el de sus clientelas, no podrán salir jamás las reformas que necesita el país para salir del estado de ruina moral y política en que se encuentra con todas sus secuelas de desbarajuste institucional y violencia. Lo que debieron haber hecho el Fiscal y las Cortes era haber propuesto la convocatoria de una asamblea constituyente pero para  reformar exclusivamente el sistema político electoral desviado que nos rige y su mayor impulsor que  es el Congreso de la República para que sea reducido máximo a 100 miembros y a una sola Cámara para tratar de enderezar las cosas, pues así nos venga la reforma de la justicia o de lo que sea de las alturas celestiales, con este sistema político  que todo lo pervierte, seguiremos llevados ya sabemos de quién como se dice en el argot popular.