Apuéstale a la paz
Leonardo Sanmiguel Benavides
Desde hace más de 50 años Colombia se encuentra inmersa en un conflicto armado, décadas en las que una lucha legítima de rebeldía ideológica se ha desvirtuado tras ensuciarse con hechos nefastos como el secuestro, la extorsión, el narcotráfico y el terrorismo. Estas acciones han ocasionado presión social y rechazo hacia grupos alzados en armas como las FARC y el ELN.
Lograr ponerle fin al conflicto interno colombiano fue el intento de algunos gobiernos siendo el caso más cercano el del gobierno de Andrés Pastrana quien apostó por un proceso de paz que no se logró firmar y llegó a su fin en el año 2002 luego de varios incumplimientos por parte de las FARC. Y ahora, el promovido por el gobierno de Juan Manuel Santos en La Habana, Cuba.
A pesar de que el actual gobierno lleva un proceso avanzado y que se espera que en el presente año 2016 se llegue a la firma del acuerdo para que los colombianos refrenden o no dichos puntos acordados, se plantea una reflexión. ¿Está la sociedad colombiana realmente preparada para construir la paz? ¿Los colombianos estamos dispuestos a la reconciliación con aquellos que han tomado la decisión de dejar las armas?
Es claro que en un escenario social distinto hace mucho tiempo estos grupos hubieran sido derrotados o hubieran dejado sus armas ya sea por la vía armada o por la del diálogo. Sin embargo, en una sociedad con brechas socioeconómicas tan marcadas se crea el ambiente ideal para que los mismos se alimenten de simpatizantes en algunas zonas del país donde la presencia del Estado es precaria o inexistente.
En definitiva, el esfuerzo debe ser desde todas las partes. De las FARC en el cumplimiento de los acuerdos; del gobierno colombiano en mostrar a los colombianos los puntos alcanzados y lo que viene con el proceso; de los partidos políticos en reevaluar su manera de hacer política y sumar fuerzas para crear planes que permitan acabar con la segregación social y, por último, del pueblo colombiano para que tome la decisión de perdonar y superar este conflicto histórico.
Es de esta manera que se crea el escenario ideal para un paz definitiva y sostenible en el tiempo. La ciudadanía debe mirar más allá de los colores o las ideologías, pensar distinto debe ser siempre bienvenido para construir un país más justo ya que TODOS somos colombianos y la paz la construimos juntos.
