viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-04-04 08:24

Aporte firme y esperanzador (II)

Hemos festejado (24-o3-14) la culminación del Año Jubilar de la Arquidiócesis de Bogotá, por los frutos de bien como resultado del firme aporte de la Iglesia en casi medio milenio.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 04 de 2014

Confortante constatar que se trabaja, intensamente, también hoy, en tareas que reafirman cimientos de fe. Se adelantan, en tantos lugares,  esfuerzos bien ordenados, con programas concretos y eficientes, de Nueva Evangelización.  Es esta intensa labor adelantada, persona a persona, firme y esperanzador aporte.

La anterior labor, bien cimentada, nos hace pensar, luego, en ese anhelo de todos los colombianos que queremos la paz para el País, para lo cual  no se necesitan plebiscitos. Se ve indispensable que se hable con los que han militado en la violencia armada, pero esto hace pensar, en enseguida, en exigencias para ese dialogo, aspecto sobre el cual es preciso discernir con sinceridad y objetividad. Condición indispensable debe ser que los violentos cambien su estilo de comportamiento, y que nos empeñemos todos en realizar una labor conjunta,  hacia el bien general.

En cuanto a los acuerdos que se están llevando adelante, nos confunden cuando no se percibe en los antes violentos propósitos de verdadero arrepentimiento del pasado, sino más bien exaltación de su camino de  crímenes, como gran  epopeya de sus ideales. Los vemos siempre iluminados por el materialismo marxista en el que han sido amamantados, que  en forma evidente y arrogante quieren imponer sus cabecillas.

Después de las confortantes constataciones de la labor evangelizadora, que sí nos da aporte firme y esperanzador, aparecen esas deletéreas bases que los violentos, bajo inspiración de trasnochado marxismo, proponen para cimentar la paz.  Los positivos resultados de nuestra tradición democrática y cristiana nos llevan a buscar piso firme, pensar en el futuro de Colombia, teniendo el valor de proponer los genuinos ideales colombianos. Preciso no tener vergüenza, de exponerlos en toda negociación, pedir respeto y aplicación de ellos, y no dejarnos llevar, por aquellos otros derroteros, a situaciones peores que las que hemos padecido. Solo así se podrá tener el jubilo de estabilidad en lo abundantemente bueno que tenemos, hoy todavía, gracias a nuestros sí efectivos ideales.