Antropofagia
Los comentarios sobre la politización de la justicia ya son marcados y hasta generalizados, y aunque no hay pruebas fehacientes de la relación estrecha entre política y administración de justicia, sí genera muchas suspicacias lo que está pasando por estos días en nuestro Huila.
¿Será una simple coincidencia que a escasos cinco meses de los comicios electorales para elegir gobernadores, alcaldes, diputados y concejales, los procesos judiciales (en especial los penales) se aceleren y empiecen a salir a borbollones las órdenes de captura?
En el Huila se habla de la antropofagia y no de otra forma se puede llamar a ese canibalismo salvaje que estamos viviendo, donde de una u otra forma se ponen palos en la rueda para obstruir una aspiración o un nombramiento, simplemente porque no pertenece al mismo grupo político o por no ser de los afectos de uno u otro sector.
Y es que la historia se repite todo el tiempo. Si el nombre de un huilense suena para ocupar un cargo importante en el Gobierno Nacional, de inmediato salen los contradictores a oponerse, pensando en los intereses personales pero nunca en lo que ese profesional pueda hacer por un departamento necesitado que requiere de manos amigas para salir adelante.
Una de las prácticas que se está poniendo de moda para frenar aspiraciones políticas o altas dignidades, es la demanda penal. En el argot político se dice que “una demanda no se le niega a nadie”, como también que “funcionario público y político que se respete tiene más de un proceso en las ‘ías’ (Fiscalía, Contraloría y Procuraduría)”.
No se puede negar que en muchos casos son demandas fundamentadas, donde la responsabilidad es evidente, pero también es cierto que son demasiados los casos en los que simplemente lo hacen para enlodar un nombre y frenar una carrera, con el agravante que el caso puede terminar en una injusta condena debido a los vacíos ya conocidos de nuestro aparato judicial.
¿Por qué somos así? Los paisas y los costeños tienen fama de ser unidos, los tildan de regionalistas por ese apoyo irrestricto que se profesan, apoyándose siempre –así estén en orillas políticas distintas- simplemente por ser de la misma región y no podemos negar que eso les ha funcionado.
Los paisas y los costeños ocupan las mayores cuotas políticas del Gobierno Nacional y de los entes descentralizados, y eso se traduce en obras y desarrollo para sus regiones, algo que en nuestro caso no se ve, privándonos de la posibilidad de tener dolientes que nos defiendan y que empujen a este Huila hacia el camino del desarrollo que tanto necesitamos.
Pero además debemos ser respetuosos de la Constitución y la Ley. Todos somos inocentes hasta que se nos demuestre lo contrario y eso sí que lo debemos tener muy claro, sobre todo los medios de comunicación que tenemos una clara función social.
Desde los medios no podemos secundar esa antropofagia, no podemos acabar con la reputación y el buen nombre de una persona por el simple hecho de haber sido detenido. Existe el debido proceso y la posibilidad constitucional y legal de la defensa y eso se respeta.
Debemos abolir estas prácticas, debemos dejar de lado los odios y rencores, vacunarnos contra la envidia y luego pensar en grande. Solo pensando en equipo, sacando ese gran corazón opita que nos caracteriza, lograremos catapultar al Huila como la región más próspera del sur colombiano.
