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Opinión/ Creado el: 2014-10-01 09:26

Anotaciones sobre la pobreza en el Huila

Informes sucesivos del gobierno nacional, han venido propalando la idea de la reducción de la pobreza en el país.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 01 de 2014

En el caso del Huila, aunque reconocen que la pobreza aún alcanza cifras por encima de la media nacional, también afirman que se ha reducido este flagelo que es, sin lugar a dudas, el más penoso para cualquier ciudadano y su familia. No tener como solventar las necesidades básicas de alimentación, vestuario, vivienda, servicios públicos, salud, educación, etc., pone a esas personas en condiciones de inferioridad frente al resto de la sociedad, aupando la desigualdad social. Esta desigualdad, creciente en nuestro país y en el mundo, es no solo una preocupación de muchos analistas y estudiosos, sino la causa de varias de nuestras lacras sociales: la inseguridad urbana y rural; la informalidad laboral y empresarial; la insalubridad y las enfermedades endémicas; la desnutrición, especialmente la de niños y ancianos; el analfabetismo abierto y funcional; el crecimiento de la tendencia al suicidio y de las enfermedades mentales; la violencia intrafamiliar y los abusos a las mujeres; la drogadicción, la prostitución y el tráfico de personas; etc.

Revisando, con un amigo economista, quien ha hecho durante años un juicioso seguimiento a algunos indicadores sociales del Huila, encontramos la realidad de la pobreza. Veamos. El departamento tiene –mal contados– 1.125.000 habitantes. Afiliados al sistema de salud, están el 92.4%. De ellos el 70% al régimen subsidiado (ojo), y el resto, 30% al régimen contributivo. De los afiliados a este último, solamente el 35% cotizan a pensiones, que es el verdadero indicador del grado de formalidad de un trabajador asalariado o un empresario independiente (sin importar su tamaño). Es decir, que realmente frente al sistema de salud y pensiones, únicamente el 9.7% de los huilenses pueden acceder a todas las instancias de la seguridad social. ¡Qué contraste con las cifras oficiales del Dane! Otro tópico de gran importancia es el del acceso al agua potable. El gobierno nacional, mide a través del IRCA – Índice de Riesgo del Consumo de Agua –, la situación de los municipios. Aunque hay una diferencia importante entre el agua suministrada en las concentraciones urbanas, con la que se toma en el sector rural, es mucho menos mala la primera. El promedio del departamento es verdaderamente vergonzoso. En los años 2010, 2011 y 2012, fue de 56.12, 45.61 y 59.04, respectivamente; donde 100 es el indicador de agua potable. Si tenemos en cuenta que para la salud humana el consumo de agua de buena calidad es vital, podemos entender no solo la morbilidad (proporción de enfermos), sino la mortalidad de nuestros conciudadanos.

Para no cansar a mis lectores, con datos interminables, finalicemos con la situación fiscal de los municipios, la instancia institucional que tiene las competencias de suministrar los servicios y bienes públicos, indispensables para solventar las necesidades cotidianas de la comunidad. De los 37 municipios solamente 13 pueden cubrir con sus recursos propios los gastos de funcionamiento: para decirlo en plata blanca, 24 no pueden pagar ni la nómina. Desde el punto de vista económico, se podría considerar que muchos de ellos son inviables, y pueden funcionar porque el gobierno nacional les permite gastar parte de las transferencias de salud, educación y saneamiento básico, para tapar los faltantes de funcionamiento. La gran pregunta es: ¿dónde queda la inversión?

Ahora sí, ¿qué dirá el DANE de la pobreza en el Huila?