Aniversario constitucional
Germán Alfonso López Daza
La Constitución Política de 1991 nació hace 25 años como una luz de esperanza ante un Estado acorralado por varios males: corrupción política, ataques de la guerrilla, poder del narcotráfico, naciente paramilitarismo y en general un estado de zozobra por parte de los colombianos.
Ante ese ambiente de desesperanza, surgió el Movimiento de la Séptima Papeleta liderado por estudiantes de varias universidades de Bogotá, quienes llevaron a la esfera política un proyecto académico de rediseño institucional que desembocó en la derogación de la centenaria Constitución de 1886 y el nacimiento de una larga y detallada Carta Magna.
Después de cinco extenuantes meses de deliberaciones, la Asamblea Constituyente popularmente elegida, entregó la redacción final de la nueva Constitución Política, firmada por 76 Delegatarios Constituyentes el 4 de julio de 1991.
Fueron varios los cambios que incluyó el nuevo régimen constitucional. En el aspecto dogmático, se pasó de un Estado de Derecho a un Estado Social de Derecho, se edificó una verdadera Carta de Derechos en tres capítulos de la Constitución, se amplió el catálogo de Derechos Fundamentales y se crearon unos generosos Derechos Económicos Sociales y Culturales (llamados DESC), y Derechos Colectivos.
En la parte orgánica se erigieron varias Instituciones como la Vicepresidencia de la República, la Fiscalía General de la Nación, el Consejo Superior de la Judicatura, la Defensoría del Pueblo y por supuesto la Corte Constitucional.
Se puede afirmar sin lugar a dudas, que ésta Institución ha sido una de las principales protagonistas en estos 25 años de vida de la Carta de 1991. Su función de defensa de la Constitución se ha traducido en más de 6 mil sentencias de constitucionalidad y más de 17 mil sentencias de revisión de acciones de tutela, con las que ha protegido y creado los más disímiles derechos fundamentales.
Su aporte al constitucionalismo moderno ha sido único. Hoy somos referente mundial en el control de constitucionalidad y en la defensa judicial de derechos fundamentales y deberá seguir siendo protagonista en la consolidación del acuerdo de paz. (Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – Universidad Surcolombiana).
