América Latina, la más desigual
Jhon Jairo Trujillo
La naturaleza humana es insaciable en demasía. El deseo de grandeza, el ideal de la perfección inalcanzable o la constante lucha por la inmortalidad de nuestras obras, nos arrojan a una condición humana llena de enigmas y carente de certezas. La interminable lucha por objetivos alienantes o emancipadores nos conduce a la crueldad de la insignificancia o la benevolencia de la excelsitud. Esas desproporciones en la búsqueda del sentido último de la existencia, convergen en una realidad heterogénea, discrepante; con privilegios y carencias evidentes. Aunque culturalmente las diferencias son inconmensurables, el mundo tiene una semejanza indiscutible a partir de un contraste vergonzoso, la desigualdad mundial entre pobres y ricos es cada vez más abrumadora.
El 1% de la población global tiene el 50% de la riqueza, solamente América del Norte y Europa concentran el 67% de la riqueza mundial. Esta tendencia vertiginosa de concentración de la riqueza se ha profundizado desde el 2008, paradójicamente en el año que inicia la crisis financiera en los Estados Unidos con el colapso de la burbuja inmobiliaria. Según el informe “Privilegios que niegan derechos: desigualdad extrema y secuestro de la democracia en América Latina y el Caribe”, publicado el presente año por la organización internacional Oxfam; en el 2014, el 10% más rico de la región acumulaba el 71% de la riqueza, mientras el 70% de los pobres lograron acumular el 10% de la riqueza.
La desigualdad social y la pobreza están íntimamente ligadas, sin embargo los gobiernos han priorizado el crecimiento económico y la lucha contra la pobreza, dejando de lado la reducción de la desigualdad. El Fondo Monetario Internacional, ha calculado que si se aumenta el ingreso de los pobres y la clase media, la economía crece, mientras si se aumenta el ingreso de los más ricos, la economía del país se reduce. Es decir, las estrategias de crecimiento económico como medio para buscar el bienestar social son insuficientes sin una lucha frontal contra la desigualdad social, favoreciendo una efectiva distribución de la riqueza.
El presidente Rafael Correa, en su discurso en la 70ª Asamblea General de la ONU, pronunció una frase contundente, “la superación de la pobreza es el mayor imperativo moral que tiene el planeta”. Aunque entre 2002 y 2012 la pobreza en la región bajó 44%, América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual e insegura del mundo. Existe el riesgo de que 200 millones de latinoamericanos retornen a la pobreza, es decir, si no se toman medidas oportunas en los próximos años, 1 de cada 3 latinoamericanos vivirá con menos de US$1,5 dólares al día.
Es supremamente importante que los gobiernos rompan con los modelos de concentración de riqueza, renta y tierras, diversifiquen la matriz productiva superando la dependencia extractivista, impidan la privatización de los servicios públicos y garanticen la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. La desigualdad y la pobreza no son problemas técnicos, son problemas esencialmente políticos.
v Privilegios que niegan derechos: desigualdad extrema y secuestro de la democracia en América Latina y el Caribe.Septiembre de 2015. Oxfam Internacional. https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/cr-privileges-deny-rights-inequality-lac-300915-summ-es.pdf
