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Opinión/ Creado el: 2015-02-28 06:47

Alimentación de calidad

Por José Eliseo Baicué Peña

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 28 de 2015

La seguridad alimentaria es una de sus máximas prioridades ha dicho en varias ocasiones la FAO.  Y esto no es solo bueno, sino urgentemente necesario. Pues la  alimentación de centenares de millones de personas que sufren hambre y malnutrición en el mundo, requieren atención no sólo a sus necesidades de calorías sino también a las cuestiones relacionadas con la calidad. 

En la actualidad varios millones de personas sufren o mueren cada año por enfermedades transmitidas mediante los alimentos.  Esta situación inaceptable exige una pronta y eficaz acción correctiva.  Se trata no sólo de un imperativo por razones de salud y de economía, sino también de una responsabilidad moral y social de los gobiernos y Estados.

La inocuidad de los alimentos afecta a todos los participantes en la cadena de la alimentación, desde los productores primarios hasta los consumidores, ya que los alimentos pueden estar contaminados por agentes patógenos en cualquier eslabón de la cadena.  Por ello, las medidas más eficaces y, con frecuencia, menos costosas, deben tratar de impedir esta contaminación en su origen.

Las últimas crisis alimentarias han puesto de manifiesto la responsabilidad de la agricultura y de los agricultores en la inocuidad de los alimentos.  Su participación en la resolución de los problemas es, por lo tanto, algo más que un requisito; es un deber.  La responsabilidad de la inocuidad de los alimentos debe ser compartida también por el sector privado, los consumidores y las autoridades públicas, que deben colaborar para establecer reglamentos acertados, instituciones adecuadas, capacidades comprobadas y controles eficaces.

Tradicionalmente, la gestión de la inocuidad de los alimentos ha sido en gran parte competencia exclusiva del Estado. Los países han establecido organismos encargados de diversos aspectos de la inocuidad alimentaria, con el objetivo primordial de proteger la salud pública.  Sin embargo, en los últimos años, el sector privado ha desempeñado un gran papel en la gestión de la inocuidad de los alimentos, especialmente en el mundo desarrollado, en donde existe mayor capacidad.

Se trata, pues, de un acontecimiento innovador e interesante. La inocuidad de los alimentos es una prioridad fundamental de la salud pública en todo el mundo.  Y lógicamente, es una de las actuales prioridades de la OMS.  No hace mucho, la seguridad alimentaria -como el tabaco- se consideraba un problema de lujo en el mundo industrializado, no algo en que valiera la pena gastar los valiosos recursos financieros internacionales.  Afortunadamente, ese malentendido ha cambiado en relación con el tabaco.  Es preciso, entonces, que ocurra otro tanto con la inocuidad de los alimentos.

La OMS estima que cada año 2,1 millones de personas mueren de diarrea, causada sobre todo por los alimentos o el agua, y que incluso en los países desarrollados, hasta un tercio de la población, sufre todos los años alguna enfermedad transmitida por los alimentos. 

Es decir, que esta es una responsabilidad común de los países tanto desarrollados como en desarrollo.  Con la creciente globalización del comercio de productos alimenticios, los requisitos sanitarios aplicados por los países importadores deben proteger a los consumidores y no levantar obstáculos técnicos al comercio.  La FAO está dispuesta a contribuir al establecimiento de un sistema integrado de inocuidad de los alimentos, en cooperación con la OMS y otros organismos internacionales competentes.

Quiero dejar esta pregunta de reflexión: En el Huila, qué se está haciendo al respecto?