Algo pasa en la Cam
Álvaro Hernando Cardona González
Muchas veces en los espacios académicos y en este de opinión, se han criticado decisiones jurídicas de nuestra máxima autoridad ambiental, la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena Cam. Varias veces se ha señalado que hubo descuido o deducida adrede tergiversación jurídica para tomar decisiones contrarias incluso al simple racionamiento frente a problemáticas ambientales que por supuesto afectaron la confianza en la justicia administrativa que esta entidad imparte.
Pero algo pasa en la Cam desde hace un tiempo y por ser tan positivo, hay que reconocerlo sin ambages, porque quienes auscultamos permanentemente el sentir de las comunidades vemos con tranquilidad que la entidad de todos y sobre todo de tan caras responsabilidades se está convirtiendo en un ente respetado y admirado.
Primero lo ha sido porque la Cam ha asumido con seriedad el papel de superior técnico en el campo medioambiental del Huila. Nos ha llenado de orgullo apreciar sus conceptos sobre lo que viene ocurriendo con las negligencias ostensibles de Emgesa S. A., como operador de la represa y generadora de El Quimbo, y también sus posiciones frente al muy grave daño que al medio ambiente de su jurisdicción causa la minería ilegal que acompaña valientemente de acciones policivas.
Pero ahora también algo positivo pasa en la Cam en el frente jurídico, especialmente en los trámites de procesos de licenciamiento, autorizaciones para uso de los recursos naturales renovables y sancionatorios. Antes para que la Cam tomara una decisión en favor de los derechos de los peticionarios (licencias ambientales o autorizaciones) o involucrados en presuntos hechos atentatorios contra la normatividad, o estudiara los recursos, las cesaciones de procedimientos, analizara pruebas o sopesara el desarrollo sostenible de ciertas actividades era extraño. Hoy suceden cambios plausibles, pues la Cam rescata el auténtico papel que el Derecho debe cumplir en su labor.
Cierto que aún hay varios sucesos sin resolver e incluso si se hicieran ya generará posibles altas indemnizaciones, como quiera que antes de llenarse El Quimbo, por ejemplo, existían explotaciones y/o títulos mineros y otros aprovechamientos de recursos naturales que solicitaron licencias o modificaciones y no se atendieron oportunamente y ya no tienen objeto pues son áreas que quedaron cubiertas por las aguas del proyecto. No las explotó el peticionario, tal vez un opita, pero el recurso minero quedó oculto en favor de Emgesa S.A. mínimo por 50 años que dura la concesión de aguas.
En fin, no vamos a demeritar el reconocimiento franco de lo muy bueno que está pasando en la Cam. Ejemplar.
