Alejandro Ordóñez, un Procurador con perfil de Inquisidor
Israel Silva Guarnizo
Huila: Territorio Solidario
Alejandro Ordóñez Maldonado es el Procurador General de la República, que ha dejado profundas heridas en la institucionalidad colombiana por sus actuaciones como máximo representante de los ciudadanos en el Ministerio Público. Su función era de control, vigilancia y sanción a los funcionarios que decidieran apartarse de las normas constitucionales. Lastimosamente, este organismo, como muchos otros estamentos del Estado, terminó utilizando los mismos mecanismos y métodos para transgredir y extralimitarse en sus funciones. Además, Alejandro Ordóñez Maldonado enquistó en esta institución un estilo dañino al pretender imponer su visión, su pensamiento y sus actuaciones inquisidoras, llevándolas al escarnio de la sociedad como si se tratara de una faena que poco ayudan a construir una democracia más madura, tolerante e incluyente. Lo vimos en varias de las discusiones trascendentales del país, como el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción de niños por parte de estos ciudadanos. En estos episodios, no asumió una postura propositiva, de respeto, sino todo lo contrario; su estilo descalificador y agresivo lo colocaban no como un demócrata controvirtiendo y discutiendo con argumentos sino tratando de imponer su pensamiento ideológico y su visión a quienes consideraba equivocados. Sus vínculos con la iglesia y su forma de pensar también son respetables, como cualquier persona que decide profesar una religión, pero en ningún momento tratar de imponerla, máximo cuando se desempeña un cargo en el Estado.
No hay duda de que Alejandro Ordóñez utilizó y manipuló, de la forma más perversa, los métodos para alcanzar la reelección en el cargo. Qué mal le ha hecho al país este Procurador por sus actuaciones, lo paradójico es que su defensa y de los que lo apoyan ahora pretenden achacarle el muerto a los diálogos de La Habana y responsabilizar al Gobierno del Presidente Santos de su salida. Afortunadamente, los autores de la demanda contra el Procurador son un grupo de organizaciones de pensamiento crítico que en este país han dado muestra de su estudio profundo de las leyes y las normas colombianas. Me refiero a organizaciones como Dejusticia, la Comisión Colombiana de Juristas, el Centro de Estudios Constitucionales PLURAL, la Corporación Viva la Ciudadanía y Foro por Colombia. Estas organizaciones representan un legado para el país en la defensa de la Constitución colombiana, de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.
El país y las instituciones públicas debieran ejercer con vehemencia el repudio y el rechazo a las malas prácticas de gobernabilidad utilizadas por los funcionarios del Estado que tanto afectan la confianza, la transparencia y la legitimidad ante los ciudadanos. Los casos y los hechos que sustentaron la demanda y provocaron la destitución del Procurador, Alejandro Ordóñez, por parte del Consejo de Estado, son graves. Lo que sucede es que la coyuntura y el debate han opacado las verdaderas razones por las cuales Alejandro Ordóñez fue destituido. Así como existen buenas Prácticas de Gobernabilidad, también debiera existir un código de malas prácticas para que quienes sean sancionados y destituidos también queden inhabilitados, incluidos los funcionarios del alto Gobierno.
