Alcaldía y gobernación con candidatos propios
Edgar Artunduaga
Si en el plano nacional preocupa que el vicepresidente Germán Vargas Lleras esté utilizando el cargo para su campaña política (lo mismo que varios ministros y altos funcionarios), en el Huila la procuraduría debería vigilar de cerca a los candidatos del alcalde de Neiva y el gobernador González Villa.
Se trata de una competencia desigual, pero el vicio se ha instaurado en la seudo-democracia colombiana, con grave detrimento institucional y saqueo habitual de los dineros públicos.
Presidentes, gobernadores y alcaldes imponen al sucesor volcando todo el poder oficial (nombramientos, contratos y presupuesto) en favor de sus amigos políticos, que hoy son sus esposas, hijos, ahijados, amantes y allegados íntimos.
En el caso del Huila, el gobernador Carlos Julio González ha venido diciendo que, aunque la quiere mucho, su hermana Cielo es “harina de otro costal” en materia política. Y han pretendido disimularlo bien, cuando ya no la ven a ella, ni a su hermano Celio –funesto y detestable personajillo- ni al “viejo paticaliente” en los despachos oficiales.
Es una patraña que han construido y desarrollado bien. Sin embargo, actúan no sólo como familia sino como secta y a veces pandilla por la candidatura de Cielo al Senado. Es un juego de relevos para mantenerse en la política y enriquecerse con el Estado.
En el caso de Neiva, el abogado Diego Muñoz Marroquín marcha a la sombra del alcalde Lara Sánchez, detrás del poder y los favores que puede dispensar el cargo. Su peso y mando no sólo se refleja en la asignación de funcionarios de su oficina particular en despachos de la alcaldía y contratos a granel, directos o a través de amigos.
Muñoz actúa como jefe del alcalde y como el socio político que lo sentó en el cargo, como el asesor y también el puente para muchos efectos. No necesita tarjetas de presentación, porque la prensa se ha encargado de informar de su estrecha cercanía .
Muñoz le dijo a Jorge Parga, en el Diario del Huila, que su partido (también del alcalde Lara) “seguirá castigando y tratando de cambiar una clase política desgastada que no debe seguir representando al departamento”.
Igual que los viejos políticos que critica, dice que lo suyo surge de su profunda vocación de servicio y por las ganas de ver un nuevo país, empezando por Neiva, que se está transformando en una ciudad pujante. (Quisiera detenerme aquí pero sonrío socarrón y sigo adelante).
Yo creo que los dos van a ser elegidos. Cielo González con sus atracos anteriores a las arcas públicas de Neiva y el departamento y ahora con el apoyo de su hermano gobernador y su mayordomo director de Comfamiliar.
Diego Muñoz con la burocracia oficial, algún dinero extraído de “colaboraciones” de amigos beneficiados en la administración. Y unos cuantos empresarios que se lucran con la alcaldía transparente de Neiva.
El discurso es lo de menos. Cielo abraza y compra votos. Diego sonríe y todos entienden.
