Ahora por el BUEN VIVIR
Orlando Parga Rivas
“En estos tiempos tenemos que hacer mucho por nuestra Patria. Llenarnos de entusiasmo y de seguridad sobre ella”, nos dice el Padre Rafael García Herreros, sobre este territorio, sus instituciones y la sociedad. Pero vivimos una época individualista y egoísta, así es como aparece la corrupción, el clientelismo, el egocentrismo y la competencia, esta última se inculca en las escuelas, se publicita en los medios de información y se exige en el mundo productivo. Sin ser conscientes nos están enseñando, vendiendo e impulsando a competir y no a cooperar, sino a ganar por encima de lo que sea y llevarnos a quien sea; inclusive la honradez.
Decían los griegos en la antigüedad que nadie se hace rico rápidamente con honradez, afirmación que a la luz de las noticias diarias pareciera seguir vigente en Colombia. Por eso, urge iniciar una campaña para recuperar la ética pública, la honradez y –por qué no, el respeto a la palabra empeñada. No pretender ganar a toda costa o hacer ganancias exageradas, en los negocios o en lo que sea. Ojalá que cuando alguna persona se acerque a nosotros para un negocio o un servicio, no tenga la sensación que lo vamos a engañar o a tumbar o lo vamos a defraudar.
De esta manera actuemos con generosidad, sin egoísmo y distinción, buscando alternativas de desarrollo económico y bienestar personal, familiar y social, sabiendo que lo más importante para hombres y mujeres de este mundo es vivir bien, es decir, tener un buen vivir. Tenemos que volver a vivir con los ecosistemas, no a costa de ellos como nos recuerda el Padre Harold Castilla de Voz, quien agrega que no podemos tener posiciones hegemónicas de conocimiento que nos hagan pensar que los temas de la naturaleza no son importantes para la armonía. Por el contrario, debemos estar en armonía con el planeta y no pensar solo en el acumular riquezas, bienes, sino en organizarnos social y políticamente desde el enfoque del Buen Vivir, de manera que logremos construir una sociedad donde no exista la competencia sino la cooperación a todo nivel, no prospere la exclusión sino la socialización y el bienestar para todos.
Hoy como paradigma social surge esta propuesta que es una actitud consciente por los bienes culturales y ambientales que garanticen la sustentabilidad planetaria, para contrarrestar el individualismo de un modelo capitalista que legítima un ciudadano y un estilo de vida presos de la producción masiva incesante que agota los recursos naturales, y del consumo inconsciente que solo busca el confort personal, para lo cual incluso se declaran guerras, si en preciso en nombre del desarrollo, la democracia, la libertad y la moral, todo lo cual amenaza la continuidad de la vida. Y traigo a colación la sentencia del Papa Francisco que ha dicho: "Mucha gente poderosa no quiere la paz porque vive de la guerra".
Desde luego, olvidando la esencia social que nos hace humanos, esa misma que se expresa en el agradar, en el reconocer, en el amor. Sin dar tanto alargue, necesitamos del otro para ser feliz o mejor que esa felicidad sea sentida en todo el territorio compartido; ya que no es coherente una felicidad sin el otro.
Por lo pronto, vale la pena recordar lo que anhelaba el padre Rafael García Herreros cuando decía que debemos llenarnos de fe y de entusiasmo por Colombia. Debemos aglutinarnos para sacar adelante y para realizar el bellísimo porvenir que está escrito para nuestra patria. Aportemos optimismo en estos momentos. Quitemos totalmente el odio, el pesimismo y el deseo de venganza que quiere apoderarse de muchos. Por eso Vivir Bien deber ser una actitud social sin egoísmo, con generosidad y capacidad de perdón y reconciliación, es decir, cada día en estado de perfección para mejorar en el amor propio y la relación con el entorno.
Escuchemos la voz de la Patria, que nos dice: “¿Qué vas a hacer por mí? ¿Qué vas a hacer por Colombia?”. Toda tu vida debe estar al servicio de Colombia. Servir a Colombia es la única manera de servir a Dios en la Tierra, como es nuestro deber cristiano. Lo que hagamos por Colombia lo hacemos por Dios". Es decir, como buenos cristianos que somos la mayoría en Colombia, trabajemos y aportemos desinteresadamente a la paz y la reconciliación nacional.
