domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-09-07 09:25

Adiós a la guerra, bienvenida la educación

Por Orlando Parga Rivas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 07 de 2016

Cuando estamos ad portas de poner fin a una guerra de 52 años, Colombia necesita un ejército de técnicos para alcanzar sus objetivos de convivencia, bienestar y desarrollo social, para ello urge mejorar los indicadores de cobertura y calidad educativa, con el fin de situarnos en el contexto mundial como un país que sabe vivir en paz, más productivo y competitivo.

En tal sentido vale la pena proponerle al Ministerio de Educación Nacional –MEN-, que los jóvenes y mujeres que se encuentran en los diferentes cuarteles, brigadas y comandos de policía, deberían aprovechar el tiempo e iniciar sus estudios de educación superior para prestar otros servicios diferentes al de la seguridad pública. A ellos habría que sumarle la población que se encuentra recluida en cárceles e internados para menores infractores, de modo que dichos centros de reclusión no sigan siendo academias del delito sino verdaderas escuelas de resocialización.

Necesitamos un ejército y un pie de fuerza policial preparados, capacitados en diferentes ramas del conocimiento técnico, artes y oficios: fortalecer la estrategia del soldado campesino y el policía del barrio, pero dedicados también a labores más cívicas; por ejemplo, jóvenes que presten sus servicios sociales como promotores en Salud Publica previniendo tantas enfermedades con altos costos en vidas y elevados recursos económicos al país. O instructores en Actividad Física y Deportes, cuántas Escuelas de Formación Deportiva se podrían crear para beneficio de miles de niños y niñas que pasarían a divertirse con un balón, en lugar de empuñar un arma para delinquir, perderse en el consumo de sustancias psicoactivas o ser víctimas de explotación sexual o laboral.

O cuántos músicos con énfasis en interpretación de instrumentos o canto y  artistas escénicos, podrían apoyar los Conservatorios, Escuelas de Teatro y Danza. Lo que se busca es alcanzar niveles de inclusión, acceso, permanencia y reconocimiento. Y de paso el Ministerio se apunta un éxito en el tema de movilidad educativa y laboral, dejo claro que solo en los niveles de educación para el trabajo y el desarrollo humano.

En el Putumayo, por ejemplo, existen muchas personas que ejercen prácticas curativas sin tener el título de médico, especialmente si usa métodos naturales o rituales. El caso que merece atención es el de las parteras.  El Padre Rafael García Herreros lo señalaba en el año de 1966, en el que apenas se hablaba de programas técnicos y tecnológicos. “El futuro es de los técnicos, no de los teguas”.

El país debe avanzar por la senda de la reconciliación, la paz, el crecimiento espiritual, el bienestar general, el desarrollo social y la productividad sustentable y la prosperidad económica, que permitan la convivencia pacífica, la reducción de las inequidades, la protección de nuestra riqueza biodiversa y que cada vez sean más las oportunidades de ingreso y progreso para los colombianos. Para ellos, insisto, es imperativo elevar los niveles de cobertura de una educación superior de calidad.

La educación superior es una herramienta poderosa para avanzar en equidad y de paso mejorar la oferta educativa del nivel terciario. Felicito al Ministerio de Educación Nacional por los esfuerzo en la articulación con los niveles previos al sistema educativo colombiano, con la Formación para el Trabajo y el Desarrollo Humano y la educación informal.  Porque de lo que sí estamos seguros es que las posibilidades de inserción laboral formal y las expectativas de ingresos de una persona con un título de educación superior, son significativamente mejores comparadas con las de un bachiller.

Las cifras preocupan al Estado porque en otras palabras, de cada 100 estudiantes que culminaron el grado 11, aproximadamente 35 hicieron tránsito inmediato a la educación superior. En este caso, el tránsito inmediato se entiende como el ingreso a un programa de educación superior en el año inmediatamente siguiente a la culminación de la media.

Luego, la inclusión es para el policía, el soldado, el excombatiente, el tegua y el bachiller que por motivos económicos no han podido ingresar a la universidad.  Estamos seguros que el empleo de personas con educación superior aumentó considerablemente.

Por consiguiente, debemos decir al unísono adiós a la guerra y bienvenida la educación de calidad al alcance de todos, porque como bien decía Albert Einstein: “Si la educación te parece cara, prueba con la ignorancia".