domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-06-28 08:18

Adiós a la guerra

Israel Silva Guarnizo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 28 de 2016

Huila: Territorio Solidario

La firma del cese al fuego bilateral y definitivo alcanzado el pasado 23 de junio marca un hecho histórico del proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las FACR-EP. Es la primera vez que se rubrica el Acuerdo entre la insurgencia y las fuerzas insurgentes. En épocas pasadas hubo varios intentos de negociación,  pero todos terminaron en frustración. No cabe duda que a partir de estos momentos empieza una etapa que terminará en el plebiscito que refrendará por parte del pueblo colombiano su respaldo o su rechazo a los compromisos llegados en La Habana. Una prueba más para que los ciudadanos ratifiquen  el respaldo en las urnas a los acuerdos.

Las voces que salieron a expresar su oposición a los Acuerdos,  son las mismas que han estado liderando las políticas de guerra en el país, amigas de la fuerza y de la violencia, que subestiman que en Colombia los adversarios  en política e ideológicamente diferentes puedan coexistir  sin necesidad de recurrir a la violencia y a la lucha armada para hacerse escuchar.

Ha llegado la hora para que los colombianos en las urnas demuestren que la paz se puede alcanzar así algunos no compartan la forma de llegar a ella. Los sectores guerreristas y violentos incrustados en el Estado, en los partidos políticos y uno que otro empresario en su lucha ideológica intentaron excluir a sus opositores por la vía de la eliminación física y restringiendo la democracia para evitar cambios profundos en la democracia. Esa estrategia trajo como consecuencia la agudización de la violencia y la implementación de las formas más salvajes en la guerra.

El reto ahora por parte de todas las fuerzas es comenzar a preparar la participación en el plebiscito una vez la Corte Constitucional de su beneplácito a la iniciativa presentada por parte del Gobierno Nacional. La consulta permitirá a las fuerzas sociales, políticas, gremiales, institucionales, comunales alinderarse en torno a respaldar la iniciativa, abriendo dos escenarios: quienes están por la paz y los que claman por la guerra. No cabe otra opción y no podemos ocultarlo. Aunque también los amantes de la guerra, tienen derecho a expresarse y a manifestarse en contra del plebiscito lo importante es que la participación ciudadana permita colocar en cifras estas dos tendencias. Colombia entera debe tener la capacidad de comenzar a sentar las bases para superar por fin los problemas sociales, económicos y políticos por la vía de la participación popular. 

La firma de los acuerdos entre el Gobierno y la insurgencia de las FARC-EP faltando los diálogos y avances con el ELN, indudablemente permitiría que por fin las organizaciones de izquierda no sufran el estigma de ser calificadas como voceras de la guerrilla y en  consecuencia la derecha y el Estado termine exterminándola físicamente como sucedió con la Unión Patriótica. Es también la oportunidad para que nuevas fuerzas sociales y políticas emerjan con propuestas atractivas que interpreten la realidad y sepan liderar las iniciativas con una visión creadora e innovadora y no sean cooptadas por las estructuras centralistas, que la débil democracia admite y que casi siempre acaban gobernando sin lograr mayores impactos para superar la desigualdad, inequidad y exclusión en Colombia.