Acuerdos de la Habana Vs. Reforma Política
Importantes decisiones se toman hoy en el marco de una Colombia que busca la finalización del conflicto armado y que, además, acaba de salir de un proceso electoral que puso en evidencia las grandes debilidades del Sistema.
Por un lado, se debate en el Congreso la Reforma constitucional de “equilibrio de poderes”, promovida por el Gobierno Nacional, y, por otro, se negocian en La Habana las condiciones para un escenario de posconflicto, incluyendo la participación política de los miembros de las Farc, después de la refrendación del acuerdo de paz.
Si bien son dos espacios distintos, se esperaría que haya una correspondencia entre el borrador aprobado y la propuesta de reforma, pues, en últimas, es la democracia el centro del debate. Sin embargo, el cuerpo de los documentos dan cuenta de la existencia de puntos contradictorios, incluso, irreconciliables.
Mientras que el Gobierno ha propuesto mantener el umbral del 3% en su reforma, paralelamente se ha comprometido con las Farc a eliminar esta figura como requisito para obtener y conservar la personería jurídica de Partidos y Movimientos Políticos.
De otra parte, cuando en el borrador se fomenta una cultura participativa en el país, fundamentada en la pedagogía, sin desconocer el pluralismo político, el Gobierno ha mantenido un silencio permisivo frente al voto obligatorio incluido en la reforma, que sube la barrera para tener la personería jurídica de 355.955 votos a 886.722, lo que supone un crecimiento cercano al 300%.
Por eso, hemos propuesto que haya un periodo de transición para implementar esta iniciativa, además de replantear la posibilidad de bajar el umbral, y no contar los votos en blanco para estos efectos, con el fin de no lesionar la democracia al cerrarle las puertas a grupos minoritarios pero significativos en Colombia.
Y por último, mientras que el borrador promueve la igualdad de condiciones en la competencia política, la reforma que se debate en el Congreso, contempla la circunscripción mixta de Senado que, realmente, redunda en beneficios para las mayorías que tradicionalmente han detentado el poder político en las regiones.
Así que, resulta pertinente preguntarse ¿Por qué, a este punto de las negociaciones de paz, las iniciativas legislativas que se están impulsando en el país son tan distintas y contradictorias con los acuerdos a los que se está llegando en La Habana? ¿Cuál es la intención verdadera del Gobierno Nacional?
