Acuerdo Nacional
Editorial
Una vez conocidos los resultados electorales del Plebiscito realizado el domingo anterior, donde el No, triunfó por una margen cercana a los 55 mil votos sobre el Sí, dejó en el limbo jurídico todo lo acordado en el Acuerdo de Paz, suscrito entre el gobierno nacional y el grupo insurgente de las Farc. Esta situación ha obligado al gobierno nacional a replantear totalmente el esquema estratégico para buscar un consenso, con el fin de buscarle una salida que viabilice lo acordado en la Habana Cuba. Para tal efecto, invitó al Centro Democrático al diálogo para encontrar un salvavidas a este proceso. Inicialmente se invitaron a todos los sectores políticos a una reunión urgente en la Casa de Nariño, donde no asistió la oposición. Igualmente, el Expresidente Álvaro Uribe Vélez, que se constituyó en el ganador de estas justas electorales, ha manifestado claramente que está de acuerdo para estructurar el camino en la búsqueda de la paz de los colombianos, pero que se tienen que renegociar algunos puntos neurálgicos que están condensados en el mismo. Además, ha planteado que se le solicita a este grupo que cese la violencia, que haya protección vigilada para todos sus militantes y que cesen en forma definitiva todos los delitos. Afortunadamente los voceros de la insurgencia, han reiterado el compromiso para seguir utilizando como única arma, la palabra, como única vía para buscar la reconciliación nacional.
Todo lo anterior, debe conducir a las partes para colocar sobre la mesa, las inquietudes que los diferenciaron durante el proceso electoral del plebiscito y que a simple vista se consideraban aspectos irreconciliables y que provocaron la más grande polarización de la opinión nacional sobre el Sí y el No. Consideramos que el interés supremo en la búsqueda de la paz para todos los colombianos con este grupo en otrora narcoterrorista, se puede obtener a través de un diálogo concertado entre el gobierno nacional, las Farc y el movimiento político del Centro Democrático. Hay que dejar atrás todas las formas de publicidad política engañosa y centrarse en la discusión consensual de los temas que diferencian a los actores, teniendo siempre como eje central, el fortalecimiento del bienestar de los colombianos. Deben contribuir a este sano ejercicio, todos los cibernautas y dirigentes políticos para no entorpecer está sana intención de buscar la paz. Si otras naciones que han padecido conflictos armados similares a los que hemos tenido en Colombia desde el siglo pasado, han encontrado la armonía y la reconciliación entre sus habitantes, como nosotros no vamos a encontrar este camino. No podemos retroceder un ápice. Si hay que reorientar los instrumentos de la política económica del país, debemos hacerlo señores gobernantes. Está en juego el futuro de la paz de los colombianos y el de las futuras generaciones.
