Acuerdo final de paz
Desde que se iniciaron los diálogos de paz en la ciudad de Oslo capital de Noruega, el 18 de octubre de 2012, y luego continuaron en la Habana Cuba, se empezó un proceso con mucha incertidumbre por parte de la opinión pública nacional, por los eventuales resultados que se obtuvieran para lograr la desmovilización definitiva de las Farc.
Era algo imposible que se diera por la controversia que generaban algunos hechos violentos que se presentaron por parte de este grupo insurgente durante el desarrollo de las conversaciones. Pero poco a poco se fue creando una confianza mutua entre las partes, que se traduce por fin en la firma del Acta Final del Acuerdo de paz. Se supera así, un conflicto de más de 52 años que afectaron de una u otra forma a todos los colombianos. Desde que las Farc empezaron a cesar su accionar violento, los colombianos empezamos a tener un respiro de paz en aquellas regiones donde se han venido presentando todos los actos delictivos del mismo.
Todos estamos de acuerdo que ha sido la mejor y la más hermosa de las batallas que se ha presentado entre el gobierno nacional y las Farc, por conseguir la paz en este país. A pesar de que ha sido un proceso con dificultades, se ha logrado logra un consenso entre los militantes de toda la guerrilla y de los sectores políticos, para trazar la nueva ruta de crecimiento y desarrollo social y económica para este país. Después que se logre desarrollar la cumbre general de este grupo insurgente, se presentará el desarme total de los miembros de la misma. El gobierno nacional firmó el día anterior la Nueva Ley Estatutaria que permite convocar para el próximo domingo 2 de octubre el Plebiscito, donde los colombianos tendrán la oportunidad de refrendar o No, los Diálogos de Paz, firmados en la Habana.
Se pone fin a la violencia de forma definitiva y la entrega de armas será una realidad. En los territorios donde han tenido presencia este grupo insurgente, tendrán la oportunidad de empezar a vivir el nuevo capítulo de la paz. Se convierte en un anuncio histórico que desde el gobierno de Belisario Betancourt empezaron a gestar las iniciativas para que se pudiera establecer un proceso de paz con las Farc, pero que fueron infructuosos los esfuerzos de todos los gobernantes que los sucedieron hasta la fecha. Hay que reconocerle al presidente Juan Manuel Santos Calderón para persistir en este acuerdo de paz con el grupo guerrillero más antiguo y más violento que ha tenido el
continente americano. Pero hay que hacerle, al cierre de las negociaciones de la Habana entre el gobierno Santos y las Farc es preciso hacer muchos reconocimientos. Antes que nada, a la sociedad colombiana, esperanzada en una salida definitiva al destino de la guerra, a las instituciones vinculadas al trabajo de allanar ese camino.
