Actuar más allá de la rosa
Isabela Quintero Ortiz
Cada 8 de marzo, en las calles circulan las rosas, chocolates, tarjetas de felicitaciones, eventos institucionales, empresariales y comerciales “festejando” el día internacional de la mujer. A la par, cada año vuelve la discusión si este es un día para celebrar o no, teniendo en cuenta que su origen recuerda la tragedia de las 146 mujeres obreras en Nueva york que murieron incineradas por defender sus derechos laborales y civiles en 1908.
Queremos la rosa, pero también el pan” decían las mujeres en los años 20, exigiendo desde esa época, su reconocimiento más allá del rol del cuidado, como sujetas de todos los derechos, que hasta ese momento (y aún hoy) le eran negados como la educación, el trabajo digno, el sufragio y hasta el decidir sobre sí misma y su cuerpo.
105 años después de que Clara Zetkin propusiera esta fecha en el marco de la II conferencia internacional de mujeres socialistas, se han logrado importantes logros legislativos; se cuenta con legislación internacional que protege a las mujeres en distintos contextos, protocolos firmados por cientos de países que año tras año se comprometen a adelantar acciones con recursos para reducir la violencia contra las mujeres. En Colombia por ejemplo, se cuenta con la ley 1257 que protege a las mujeres víctimas de violencia de género, la resolución 1325 que las protege en el marco del conflicto, la ley 731 de mujeres rurales, la ley 1761 que tipifica y endurece los delitos de feminicidio, la ley Natalia Ponce para endurecer las penas de ataques con ácido, y la política pública Nacional y departamental para la equidad de las mujeres.
Aunque este panorama merece un reconocimiento de los avances hechos por las mujeres, especialmente los movimientos feministas, la realidad parece recordarnos lo lejos que estamos de lograrlo. En el país, se perpetra un feminicidio cada 3 días, diariamente ocurren 38 casos de violencia sexual, se reportan más de 900 ataques con ácido desde 2004 hasta la fecha, siendo el 60% contra mujeres, y sólo en el departamento del Huila, Medicina legal registró entre 2013 a 2015, 9.292 casos por violencia intrafamiliar, siendo el 80% contra mujeres y niñas.
Por ello, el día internacional de la mujer es un día de reflexión y no de celebración que debe apostar a romper los estereotipos comerciales que han acompañado esta fecha. No son las felicitaciones de un día las que buscamos, exigimos la responsabilidad compartida, la acción diaria en lo cotidiano, la erradicación del machismo, el respeto y autonomía sobre nuestros cuerpos, la justicia y la lucha desde todos los sectores (con recursos) de la sociedad. Por ello, mientras esta realidad prevalezca no podemos hablar de festejos.
