Actos de estupidez
Por Julio Cesar Triana Quintero
Como entender los actos que durante los últimos días ha realizado la guerrilla, actos que han resultado ser una clara demostración que en este absurdo conflicto el blanco u objetivo militar sigue siendo la población civil. Contaminar nuestro medio ambiente, dejar 470.000 habitantes de un Departamento sin energía eléctrica, destruir el acueducto de una población como Algeciras y hasta asesinar vilmente un uniformado, no es más que una muestra de mera estupidez.
Es evidente que el fin de la tregua ha tenido efectos graves para los colombianos; desde que ésta término ya van 56 ataques y 21 de ellos lo han sido en contra de la infraestructura eléctrica, lo que hace pensar que si la estrategia para lograr un cese al fuego bilateral es el recrudecimiento de la guerra, se equivocan completamente, es equivocada y será rechazada por más de 40 millones de colombianos que no logramos entender cómo es que en medio de unos diálogos de paz, una de las partes decide fecundar la muerte y desaparición del medio ambiente que a ellos y a su descendencia le sirven de supervivencia.
Como suele ocurrir para dolor nuestro, estos actos han ocurrido en los departamentos de Putumayo, Cauca, Caquetá, Huila y Nariño, todos del sur del País, regiones que hoy reclaman a gritos inversiones pero a cambio de lo cual se les tiene como blanco de ésta absurda retaliación de la guerrilla con todo un país. Lo cierto es que de lo sucedido queda claro que las negociaciones de paz se siguen adelantando en medio de una cruda confrontación armada y que ante la ofensiva militar desplegada por nuestras fuerzas militares, la insurgencia ha respondido con estos actos cada vez más crueles que hacen cuestionarse cada vez con mayor fervor sobre la conveniencia del mecanismo por medio cual se adelantan los diálogos.
Lo ocurrido esta semana pone en jaque el proceso de paz: el pueblo colombiano ha vuelto a sentir temor. Llego la hora de que el presidente de Colombia demuestre su casta y de un viraje a la estrategia utilizada en las negociaciones o en últimas y para dolor de quienes hemos apoyado este proceso y creemos en la paz, llego la hora de terminar de una buena vez con esta ilusión.
Más que comisiones de la verdad, lo que los colombianos y en especial los habitantes del sur del país queremos es actos de Paz y no actos de guerra y de barbarie como los que hemos soportado últimamente, y lo peor, parece que seguirán ocurriendo.
