Actividad pública sin odio
Julio César Triana
Esta semana tuve el honor de asistir al lanzamiento del libro “MEMORIAS DE GUILLERMO PLAZAS ALCID”, obra que con un excelente prologo y espectacular edición, será sin duda alguna un catálogo de lecciones de liderazgo, impartidas por un hombre que ha demostrado a lo largo de su vida que la política debe usarse para dar soluciones a los graves problemas y necesidades de la comunidad.
En medio de un divertidito y autentico conversatorio, entre el Doctor Plazas y su bella hija María Consuelo, este ilustre Huilense afirmó: “Nunca ejercí la política o la actividad pública con odio, el odio en mi es un sentimiento que nunca ha existido”; tremenda reflexión que a mi gusto, es la principal enseñanza de un hombre que dio mil batallas, algunas con éxito, otras con derrota.
En éstos tiempos resulta impensable que una actividad como la política o el ejercicio propio de las funciones públicas se realice sin odio; resulta por demás deprimente ver a diario cómo las controversias políticas y los desacuerdos se trasladan a la judicialización, muchos de nuestros dirigentes están invadidos por el odio y el resentimiento, lo que se traduce en no pocas veces en reclamar éxito por la desgracia del contendor.
El Papa Francisco -de quien me declaro profundo seguidor-, ha dicho en reiteradas ocasiones que “El odio y el resentimiento impiden que el hombre encuentre la felicidad”. Infortunadamente nuestros actuales líderes dejan ver con facilidad y cierto cinismo, su capacidad de señalamiento hacia los demás, omitiendo la mención a ejecutorias, para convertirse en verdugos públicos de sus competidores, usurpando un lugar que sólo corresponde a los órganos de control.
Es evidente, después de escuchar y leer las memorias de GUILLERMO PLAZAS ALCID, que la grandeza de un líder no está solamente en su disciplina y perseverancia, sino también en la calidad humana con que desarrolla su actividad. El Huila necesita cientos de líderes que, como él, antes de odiar piensan en trabajar.
Por eso comparto la idea de crear una escuela de liderazgo que lleve el nombre de GUILLERMO PLAZAS ALCID, para que nuestras presentes y futuras generaciones encuentren un ejemplo digno de seguir, orientados siempre al servicio de la comunidad y teniendo como objetivo unir el pueblo en torno a los grandes problemas que a diario nos aquejan. No se nos debe olvidar que el progreso de una sociedad está en clara correspondencia con la sabiduría de sus líderes.
